Retorno colateral…

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Un día se marchó…

Se fue sin equipaje y se dejó arrastrar por el tiempo, así como hoja de otoño que lleva el viento.

Sabía que no había razones para quedarse, mucho menos para detenerse  en el camino…

Entonces la que dejó en su lugar, le reclamaba a lo lejos su inconcebible actitud… No podía asimilar lo que había encontrado, y entre los escombros trataba de reconstruir lo poco que había quedado.

Y fue entonces cuando al final de esa dura jornada, pudo continuar en paz; ya no había resentimientos… La había comprendido.

Le perdonó los años en los que la mantuvo cautiva cuando quería aire fresco, las tantas lágrimas cuando debió sonreír, callarse cuando necesitó hablar, el no cerrar puertas que no la llevaban a ninguna parte, dejarse en un último plano cuando merecía el primer lugar… Y amarse a sí misma, cuando todos fingían hacerlo.

La otra por su parte se fue tan lejos, que un día quiso regresar a enfrentar lo que había abandonado, y no supo cómo hacerlo porque el tiempo había borrado sus huellas.

A distancia y en silencio se contempla… Se mira al espejo buscando un rasgo de familiaridad y sólo ve sombras de aquella que fue.

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Publicado en Versos en un sorbo

Antología…

Antología

Y contemplaba la luna cuando el sol galantemente le cedió el paso a esa noche que apenas comenzaba…  Su resplandor acarició mi rostro y no pude contener el deseo de sentirte aquí…

Recostada en aquel viejo sofá, recordé las tantas madrugadas de aquel abril, cuando los besos aún eran frescos, así como las primeras flores de mayo.

El aroma a café recién tostado que emanaba de tu piel, embriagaba mi ser y hacía rebosar mi locura.

Era deliciosa aquella sensación, cuando tu respiración erizaba cada uno de mis poros, y anulaba mis cinco sentidos.

Entonces el resto no importaba… Todo sobraba, nada faltaba.

Sólo era preciso ser y estar…

El ambiente se creaba cuando tu mirada buscaba mi cara, y nuestros ojos se decían las cosas que nuestros labios callaban.

Abrumada en mis recuerdos, sonreí con la misma intensidad que tenían aquellos momentos, cuando a nuestro alrededor todo parecía desaparecer y sólo quedábamos tú y yo… Entonces el tiempo se detenía, y jugaba a ser cómplice de aquello que sucedía cuando se apagaba la luz y podíamos vernos el alma.

Publicado en Voz del alma

En trance…

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Ciertamente son muchas las cosas que se aprenden en soledad…

Si estás perdido, consigues tener el tiempo suficiente para encontrarte con esa parte de ti que se había extraviado, y puedes a su vez, lograr fundir en un sólo ser aquello que fuiste, lo que eres, lo que nunca volverás a ser, y lo que siempre serás… Porque solamente en ésta reconciliación es en donde radica la gran sabiduría de ser, no ser, y seguir siendo.

Puede sonar todo como un trabalenguas, e incluso puede que esto se llegue a confundir, y probablemente ni siquiera se alcance a comprender… Pero que más da, la vida sigue igual, y es un regalo unipersonal…

Como la vida es propiedad exclusiva de cada ser humano, se puede llegar a hacer de la misma todo aquello que se nos plazca; porque sólo nos pertenece a nosotros. Pero como en todo cuento de hadas, también existen esos pequeños detalles que hacen de lo simple, algo un poquito complejo, por así decirlo. Y es que siempre, aunque estemos conscientes de que cada quien tiene su propia vida, no nos basta, y buscamos con quien compartir la nuestra… Nos sembramos, anclamos raíces, echamos frutos, florecemos en cada primavera y somos testigos del duro golpe que sufre una hoja, cuando el otoño se encarga de aventarla contra el suelo.

Entonces… Y sólo por esos diminutos detalles, caemos en la más real de todas las conclusiones, y es que: Con cualquier decisión u actitud podemos llevarnos el mundo por delante, porque se trata de nuestra vida; pero jamás lograremos con eso, arrastrar a todos a nuestro mundo, ni siquiera porque se trate de nuestra vida.

Publicado en Sorbos & Escritos...

Pequeñas cosas…

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Gastamos los días en la espera de realizar algo grandioso, y mientras pasa el tiempo, vamos pasando por alto las pequeñas cosas que van marcando nuestro destino; ya sea con acontecimientos hermosos, que llenan de luz el alma, así como aquellas que sólo ocurren para que acumulemos un determinado aprendizaje, en nuestro andar.

Enumerar esas pequeñas cosas que te agrandan la vida, sería algo interminable… Ya que un sin fin de pequeñeces, logran magnificar de forma casi permanente el sentir de alguien.

Un pequeño esfuerzo continuo en la búsqueda de la realización de algún proyecto, te puede llevar al éxito… Un pequeño gesto, puede alentar a alguien, elevar su animo y mejorar el ambiente… Un pequeño abrazo en el momento oportuno, le puede llegar a salvar la vida a una persona… De igual forma una pequeña palabra, puede devolverle la esperanza.

Entonces recordemos que el vehículo que nos conduce a la grandeza del espíritu, son las pequeñas cosas que van pasando en nuestras vidas, esperando a que algo grande suceda, mientras el tiempo pasa.

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Publicado en Realidades

Y llovió…

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Llueve… Y aunque se haya escapado de tu memoria, alcanzas a recordar haber leído por ahí, que se avecinaría un mal tiempo… Pero como no crees en los pronósticos, decidiste salir porque el día estaba soleado.

Como siempre, el clima se mofa de ti, y vuelve a reírse en tu cara… Mientras te empapas con cada gota de agua que sobre tu cuerpo cae, te repites sin cesar, que jamás olvidarás llevar siempre contigo el paraguas. Porque la primera vez puede ser una sorpresa… La segunda, es falta de precaución… Pero la tercera ya es costumbre, y no puede ser catalogada como coincidencia.

Se puede amar la lluvia… Pero el derrame imparable de agua, puede hacer que se desborde, el más quieto manantial…

Se puede querer al Sol… Pero una exposición en exceso, sobre todo cuando se está al descubierto, puede incluso hasta quemar…

Por eso es que la misma naturaleza no se cansa de enseñarnos, que dar todo sin medida… Puede llegar a dañar.

Publicado en Inspiraciones

Y todo se aclara…

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Nos llegamos a sentir claros cuando de repente notamos que, todo aquello que en algún momento despertó en nosotros algo parecido al odio; todo lo que hizo que naciera el amor; todo eso que no salió como queríamos; toda esa gente que nos hicieron felices, aquellas que nos decepcionaron… Son justamente las cosas que nos han puesto en el lugar que ocupamos en el día de hoy… Y sólo por estar en éste día, somos más que bendecidos.

Entonces descubrimos que escapar no es la solución, ni siquiera es una buena alternativa… Entendemos que debemos quedarnos, dar la cara al presente y saber que todo lo nuevo (personas, cosas y momentos) sólo lo será por un momento… Que todo y todos pasan.

Llegamos al punto en donde todo luce como una moneda, que siempre tiene dos lados… Y estará en nosotros mismos, saber cual queremos asumir.

Calamos en nuestro interior y comprendemos que lo que sentimos sólo nos afecta a nosotros mismos… Pero lo que hacemos, acaba impactando todo a nuestro alrededor. Que la amistad es una fraternidad eterna; y que el amor es una amistad en llamas.

Nos aclaramos cuando descubrimos que la vida normalmente está llena de matices grises, y que si vivimos insistiendo entre blanco o negro, siempre vamos a ser infelices… Que de una forma u otra siempre estaremos con quienes amamos… Que debemos elegir el camino, antes de que éste nos elija a nosotros …Y que finalmente, vivir es sólo un viaje que comienza en nuestro corazón.

Publicado en Realidades

Tiempo perdido…

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Y fue cuando entonces, se acercó a la persona que custodiaba el lugar y le dijo: – Buenas tardes, sabe Ud. en dónde puedo encontrar eso que busco…?  La persona cortésmente le respondió: – Realmente no, pero si gusta vaya al cuarto piso, puede ser que ahí la puedan ayudar.Muchas gracias. Contestó.

Sin pensarlo dos veces comenzó a caminar… Era tanta su prisa que no quiso esperar el ascensor, y prefirió tomar las escaleras.

Mientras subía, iba pensando en todo… Muchas cosas estaban en su cabeza, algunas relacionadas entre sí, otras en cambio no tenían nada en común.

Cada escalón le recordaba la forma en la que cuesta conseguir algo.

Al fin llegó al final de la escalera, un tanto sofocada por la falta de ejercicios.

En frente logró divisar un largo pasillo, y caminó hacia el escritorio en donde se encontraba aquella señora… Y le dijo: – Saludos, sabe Ud. en dónde puedo encontrar eso que busco?. Con un tono casi maternal la señora contestó. – Saludos querida, ve hacia la puerta del fondo. – Gracias. Respondió.

Se dirigía a la puerta, tal y como le habían indicado. Pero esta vez sus pasos ya no eran tan rápidos, su respiración comenzaba a ser más fuerte y le sudaban las manos. Tocó suavemente y escuchó una voz que le dijo: Adelante.

Entró cautelosamente y escuchó a la misma voz decir: –Tranquila, todo está bien, toma asiento y dime qué estás buscando. Ella obedeció y dijo: –Tiempo; llevo años perdiéndolo y no lo encuentro. Quisiera recuperarlo.

La voz le dijo: Lo siento, pero eso es precisamente lo que no podemos ayudarte a encontrar. Sólo puedo decirte que aproveches el que tienes ahora, pues ese que has perdido, jamás regresará, y nadie tiene el poder de devolvértelo.

Se levantó sin decir nada, abrió la puerta y salió de prisa de aquel lugar.

Mientras secaba sus lágrimas, recordaba viejas cosas; esas mismas en las que tanto malgastó el precioso tiempo que le daba la vida. Entonces se prometió nunca más volver a perderlo.