Iniciamos con el Café…

Y es que no hay día que no comience con una taza de café…

Ya con la taza en mano, comienzas a pensar en todo lo que tienes que hacer en esas nuevas  veinticuatro horas (24hrs.) que te ha regalado Dios…

Miras a tu alrededor y tienes tanto porque dar gracias, que muchas veces eso es lo que menos haces.

El sol aparece y te dice que la noche murió al fin, y que tú tienes la dicha de haberte dado cuenta de eso; Que eres privilegiado por saber que estas aquí y ahora, ocupando más que un espacio en la tierra, estas vivo… Haz entonces que eso valga la pena. Dedíca tu mente y tus acciones a cosas productivas…

Sé que en muchas ocasiones aún no terminas tu café y sientes que los minutos se van en un parpadear; son tantos los planes y las responsabilidades, que deseas agregarle dos o tres horas más al reloj…

El día al igual que la vida, se pasa tan rápido como un sorbo de café… No asumas las horas futuras como una enemiga que se lleva tu vida, que te roba tiempo. Enfrenta cada segundo lleno de optimismo y esfuérzate por sacar de cada momento lo mejor del mismo…

Termina tu café y dale inicio a tu vida como si recién acabaras de nacer… Lánzate al mundo y vístete de esperanza, recuerda siempre que lo que desees ver fuera, debes primero lograrlo en ti…

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Comenzando con la taza vacía…

Muchas veces cuando la vida te arrebata todo aquello en lo que te apoyabas, sientes que no podrás volver a empezar, y generalmente ese miedo de no saber con certeza que será de ti en el día que precede a lo que es tu “hoy”, no te deja ver las tantas opciones que están justo en frente tuyo…
Con el pasar del tiempo y los tantos golpes que te da la vida, aprendes a ver las adversidades igual que como luce una taza vacía; Y es justo en esos momentos en donde llega la oportunidad de volver a llenar tu taza y valorar su contenido; Ese, que alguna vez sentimos tan seguro y creímos inagotable.
Sin importar las veces que tu taza se quede vacía, recuerda que puedes volver a llenarla. Está en cada uno de nosotros la decisión de verter algo nuevo dentro de ella o de quedarnos observando como se rebosa de “Nada”.