Publicado en Voz del alma

Soledad…

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Recuerdo que no quería ver el día en que llegaras…

Era tanta la incertidumbre que me provocaba la posibilidad de que estuvieras a mi lado, que evitaba a toda costa hacer cosas que apresuraran tu llegada. Te temía a horrores. Eras como una condena no merecida para mí. Sospechaba que cuando vinieras, no me dejarías vivir en paz.

Y fue así cuando inevitablemente apareciste aquel día… Me resistí a la idea de tener que darte la bienvenida… Pero no tuve alternativas; ahí estabas tú, justo detrás de esa puerta, esperando a que la abriera para ser un huésped más, en éste, mi espacio.

Gran sorpresa la mía, cuando comencé a conocerte… Pude ver que más que un castigo, eras como una bendición…

Hiciste que pudiera ver cosas en mí, más allá de lo que a simple vista se logra. Conseguí hurgar en mis adentros y descubrir que estar a tu lado, es como vivir en un enorme espacio, en donde siempre está claro, puedo respirar libremente y aire siempre es limpio.

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Publicado en Voz del alma

En trance…

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Ciertamente son muchas las cosas que se aprenden en soledad…

Si estás perdido, consigues tener el tiempo suficiente para encontrarte con esa parte de ti que se había extraviado, y puedes a su vez, lograr fundir en un sólo ser aquello que fuiste, lo que eres, lo que nunca volverás a ser, y lo que siempre serás… Porque solamente en ésta reconciliación es en donde radica la gran sabiduría de ser, no ser, y seguir siendo.

Puede sonar todo como un trabalenguas, e incluso puede que esto se llegue a confundir, y probablemente ni siquiera se alcance a comprender… Pero que más da, la vida sigue igual, y es un regalo unipersonal…

Como la vida es propiedad exclusiva de cada ser humano, se puede llegar a hacer de la misma todo aquello que se nos plazca; porque sólo nos pertenece a nosotros. Pero como en todo cuento de hadas, también existen esos pequeños detalles que hacen de lo simple, algo un poquito complejo, por así decirlo. Y es que siempre, aunque estemos conscientes de que cada quien tiene su propia vida, no nos basta, y buscamos con quien compartir la nuestra… Nos sembramos, anclamos raíces, echamos frutos, florecemos en cada primavera y somos testigos del duro golpe que sufre una hoja, cuando el otoño se encarga de aventarla contra el suelo.

Entonces… Y sólo por esos diminutos detalles, caemos en la más real de todas las conclusiones, y es que: Con cualquier decisión u actitud podemos llevarnos el mundo por delante, porque se trata de nuestra vida; pero jamás lograremos con eso, arrastrar a todos a nuestro mundo, ni siquiera porque se trate de nuestra vida.

Publicado en Realidades

Soledad no es estar SOLOS…

Muchas veces hablamos de la soledad y desconocemos que ésta implica mucho más que quedarnos en un espacio a solas con nosotros mismos; Pero… Qué es verdaderamente la soledad…?  Por qué aún entre mucha gente nos seguimos sentiendo solos…?

Existen millones de razones que pueden llegar a dar respuestas a los cuestionamientos que intimamente nos hacemos a nosotros mismos, respecto a este tema… Ya que este puede llegar a ser tan hondo, que jamás alcanzariamos a tocar ni siquiera cerca del fondo.

Se puede decir que muchas veces sentirse solo, no es precisamente estarlo…

En ocasiones podemos llegar a sentir soledad, y notamos como la misma llega a manifestarse en forma de un hueco en medio de nuestras almas… Obviando el hecho de que dar cabida a este sentimiento dentro de nosotros, es ignorar de forma voluntaria, las cosas maravillosas que poseemos y la presencia de Dios en nuestros corazones…

La soledad es una actitud que asumimos por cuenta propia…

Hay una frase que dice: “La soledad es mala consejera”; pero eso siempre dependerá del uso que le demos a la misma, ya que esta puede llegar a ser muy beneficiosa siempre y cuando se utilice para analizar de forma instrospectiva la manera en cómo vamos conduciendo nuestras vidas… Su colaboración es tan favorable que nos permite ver si realmente estamos manejandonos con honestidad, tanto con los demás, como con nosotros mismos… Al mismo tiempo en el que nos aseguramos de saber cual es el legado que vamos dejando, en nuestro corto paso por el mundo.

Por qué sentir soledad cuando hay tanto en nuestro interior…

La sensación de soledad generalmente suele llegar detrás una perdida, un fracaso, un desamor… Y cuando ésta se hace presente, anula la esperanza de volver a sentirnos felices y agradecidos con lo que somos y con lo que tenemos. Caemos entonces en un aislamiento… Bloqueamos el alma.

Sentimos la soledad y con ella vamos cerrando nuestras mentes aferrandonos a las ideas que nosotros mismos vamos tejiendo… Nos autocastigamos, perdemos la suavidad y provocamos con ello la resistencia a los posibles cambios que podrían ser de gran ayuda para nuestro crecimiento espiritual…

Ser flexibles con ciertas ideas que endurecen nuestro criterio; comenzar a valorarnos por lo que somos, procurar sentirnos orgullosos de nosotros mismos, lograr la armonía de nuestra mente y alma, a sabiendas de que nuestras acciones no impactan negativamente a quienes nos rodean; son los primeros pasos para dejar de sentir soledad, aún cuando nos encontremos solos…

Llenémosnos de regocijo al saber que somos seres especiales, ocupemos nuestras mentes en pensamientos útiles que nos aporten cosas positivas. Descartemos las ideas nocivas para nuestra salud emocional, psicológica y física, ya que las mismas solo consiguen alejarnos de la profunda belleza que cada uno de nosotros llevamos por dentro…

Permitámosnos de vez en cuando, acompañarnos a estar solos… Tomemos una rica taza de café y disfrutemos de nuestra compañia.

Publicado en Inspiraciones

Amigas… Y sin pensarlo.

Y un día llegaste a mi vida… Y no exactamente a la mía; Mas, te fuiste adentrando poco a poco en todo lo que me rodeaba…

Y es que sin pensarlo, y mucho menos provocarlo, te quedaste en mí, aun sabiendo que te ibas para siempre de otra parte…

El tiempo fue dándole un matiz diferente a lo que fuimos, y pasamos de una etapa a otra…

Hoy puedo decir, que eres lo que nunca pensé que serías… Mi amiga.

Agradezco que a pesar de todo aun estés aquí; que seas parte de mi mundo me hace feliz… Saber que cuento contigo me llena de orgullo…

Estas aquí siempre, con una palabra de aliento, con algo para hacerme sonreír…  Y es que a veces sin hablarte, sabes  comprender mi silencio… Y no necesitamos intercambiar palabras.

Eres la de las bromas, la incondicional, esa que dice presente, esa que llora en mis penas, la que celebra mis glorias, quien nunca se ausenta, aun en mi soledad…

Somos quizás como la noche y el día, tan distintas, tan desigual… Y es eso mismo tal vez lo que llena a una de la otra…

Gracias por permanecer, aun cuando mis temores te quieran alejar… Gracias por escuchar, por estar, por existir… Y por sobre todas las cosas, hacerme siempre saber que estas ahí para mí…

C.H.