Nocivo…

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Con toda la serenidad que siempre me ha caracterizado le dije: No eres la única que tiene sus dudas… Y también sé que te sobran motivos para sentirlas…

Pero resulta que…

Esta vez no es lo mismo; y estoy tan segura de ello, que me atrevo a apostar la vida, en caso de que mis palabras contradigan mis actos.

Es cierto que muchas veces cerré la presa para que el torrente de agua no acabara con todo a su paso; pero luego descubrí que del agua estancada, no se puede esperar otra cosa que no sea veneno…

Luego de analizar los posibles daños que esto ocasionaría, comprobé que por retener el agua, los arboles alrededor se morían porque sus raíces se ahogaban en la excesiva humedad…

Pude haber optado por otras alternativas… Quizás esas mismas que utilizaba en el pasado; ampliar los drenajes, y probablemente hasta dragar un poco más… Pero que hubiese obtenido sino más de lo mismo… Eso ya no valía la pena.

Aunque adoraba lo caudaloso que se veía mi rio, entendí que no era lo más idóneo por el momento… Pues irse a la guerra en contra de la corriente, es una lucha cuyo fin siempre será perder… En aguas que simplemente sólo hay que dejarlas correr.

A orillas de la indecisión…

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Y vuelves a estar a la orilla del rio que ayer cruzaste… La diferencia en esta ocasión, es simplemente saber, que ya no puedes ensayar su profundidad con ambos pies.

Si el agua está fría… Si la corriente cesó… Saber si en su fondo hay peces, saber si están vivos o no.

No basta quedarte parado, adivinando lo que vendrá; si es que quieres llegar al otro lado, debes arriesgarte a nadar…

Cruzar e ir mas allá; buscando lo que de lejos divisas, queriendo aquello que no posees… Un sueño, paz, y al fin la tranquilidad, de saber lo alto que puedes llegar…

Y no sólo por decir que pasaste al otro lado… Debes disfrutar el trayecto que vas construyendo al nadar… Sentir la sensación del que navega con sus propios brazos, haciendo un alto apenas para descansar…

Y esperar siempre lo mejor, mientras te preparas para lo peor… No es pesimismo, se llama precaución… Es un poco de egoísmo, es una pequeña muestra de amor… De ese que se siente de uno para sí mismo, de ese que no se brinda.

Fluyamos como un rio…

Cada nuevo día nos regala una primera vez…

En el recorrido que hacemos a diario nos damos cuenta que todos los paisajes que nos presenta la vida son nuevos y cada uno posee su propia belleza; Por eso, debemos asumir cada novedad con alegría y dejar el miedo atrás, ya que como dicen por ahí, de nada sirve temer lo que no se puede evitar…

Hay que tomar el control de lo que eres, lo que quieres y ser como un río caudaloso y lleno de entusiasmo que nunca deja de correr…

No olvidemos que por mas fértil que sea una tierra, no hay vegetación posible sin la existencia del agua… Brindemosla a quien padezca de sed…

Inevitablemente y de forma casi inesperada la vida te presenta muchos obstáculos; Estos representan a las piedras que encontramos en nuestro andar… Aprendamos a buscar soluciones, a seguir nuestro curso, y no intentemos batirnos contra ellos, pues esto sería desperdiciar la energía que podemos utilizar en cosas más productivas…

Es cierto que hay decepciones, tristeza, fracasos, y frustraciones que llevan nuestras ilusiones a un abismo casi sin fondo… Sentimos que rebosamos pero esta vez ya no es de alegría… Es entonces cuando necesitamos paciencia con nosotros mismos, y la ayuda incondicional que nos da el tiempo…

Sin darnos apenas cuenta, aquel que fué nuestro abismo, resulta que hoy es un lago… Y que el mismo está lleno de las experiencias que hemos ganado y es cuando entonces podemos de esta forma, contemplar con cierta tranquilidad y una posible sonrisa, aquello que en un momento marcó nuestro rumbo… Y seguimos dejando al agua correr…

Cada uno de nosotros es como un río, somos únicos, irrepetibles e inigualables… Vivimos siempre rodeados de aguas; esta en nosotros mantenernos caudalosos, calmados y fuertes para no permitir que las adversidades detengan nuestro andar…

Sabiamente respetemos lo que somos, y confiemos en los manatiales que nos vieron nacer, ya que en ellos se guarda el secreto del éxito… No seamos ingratos con las nubes que se derraman sobre nosotros y aprendamos a agradecer cada día que Dios nos regala, como una oportunidad para vivir…Para fluir…

Aunque seamos únicos, debemos tener presente, que no estamos solos… Y un día llega ese momento en que compartimos nuestras aguas y nos unimos a otro manantial… Es cuando entonces, nos volvemos más fuertes, y enfrentamos los obstaculos con más facilidad…

Seamos generosos con la vida y sirvamos como un medio de transporte para las alegrias, aspiraciones y buenos proyectos… Llevemosnos por los mejores caminos y cultivemos en nuestro interior los mejores sentimientos sin olvidar a los demás…  Y como un rio que camina hacia el mar, sigamos adelante sin dar marcha atras…

Fluyamos!!!