Antología…

Antología

Y contemplaba la luna cuando el sol galantemente le cedió el paso a esa noche que apenas comenzaba…  Su resplandor acarició mi rostro y no pude contener el deseo de sentirte aquí…

Recostada en aquel viejo sofá, recordé las tantas madrugadas de aquel abril, cuando los besos aún eran frescos, así como las primeras flores de mayo.

El aroma a café recién tostado que emanaba de tu piel, embriagaba mi ser y hacía rebosar mi locura.

Era deliciosa aquella sensación, cuando tu respiración erizaba cada uno de mis poros, y anulaba mis cinco sentidos.

Entonces el resto no importaba… Todo sobraba, nada faltaba.

Sólo era preciso ser y estar…

El ambiente se creaba cuando tu mirada buscaba mi cara, y nuestros ojos se decían las cosas que nuestros labios callaban.

Abrumada en mis recuerdos, sonreí con la misma intensidad que tenían aquellos momentos, cuando a nuestro alrededor todo parecía desaparecer y sólo quedábamos tú y yo… Entonces el tiempo se detenía, y jugaba a ser cómplice de aquello que sucedía cuando se apagaba la luz y podíamos vernos el alma.

Sin 8 en septiembre…

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Y de septiembre ya no habrá día 8, seguirá normal durante todo el mes… Luego 9 y después 10…

Fotos, risas, llantos… Y ni hablar de aquellas cartas ya amarillas… Miles de te quiero, un corazón de papel. Todo quedó olvidado en los recuerdos del pasado.

Todo dicho y poco hecho… Muchas cosas y nada ya ves. Lo ves.

Día perfecto sólo será aquel en donde se nuble, llueva y salga el sol otra vez.

Todo acabó esperando colores cuando era de noche. Palabras al aire colmadas de reproches.

Un día 8 y nada será… Libreta gastada, hojas en blanco… Mucha tinta derramada… Muchas letras por plasmar.

Se esfuman ilusiones, anhelos al vapor… Se cierra una puerta, se abren caminos…

Entender o no, ya no es una opción… Llega el día 8 y todo terminó.

Sin buscar excusas, ni pedir razón, sin que exista un hasta luego disfrazado de un adiós….

Seguirá septiembre 11 y 12… Así todo el mes. Del 7 al 9 ausente el 8, y sin que se note… Ya lo ves.

No son palabras claras, tampoco nada lo estará… Llega el día 8 y trae consigo el final.

Madrugada y un contrato…

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Rumbo a las tres de la mañana, sigo escribiendo los versos que nunca publicaré…

Miro como la noche se hace larga, y en el umbral de esta madrugada fría, recuerdo lo que ya no es, el resto de aquello que siempre ha sido.

Bolígrafo, hoja y vino, me acompañan esta vez… Un par de versos mal rimados, frases tachadas, un nuevo papel…

En la quieta víspera de este amanecer, a mi salud vuelvo a brindar, porque nada me turba, porque nada me espanta; porque quien está lleno de todo, no tiene nada que esperar…

Las manecillas del reloj anuncian que ya son las cuatro… Y en cada minuto, en mi silencio, dedico otro adiós.

Un trago mas a mi salud, sin que brindar a solas parezca una locura… No caben juicios razonables en las cuatro paredes de mi habitación… A media luz se acortan las líneas, a media luz y sobras tú…

Camino a las cinco, y por mutuo acuerdo, la madrugada y yo firmamos un contrato… Yo no le hablo mas de tu ausencia, y ella jamás me recuerda a ti…

Punto de partida…

Punto de partida

En el punto de partida nuevamente… En donde todo tiene el mismo sabor de ayer… En donde se pierde el elemento sorpresa, y todo suena tan parecido…

Allí, en las penumbras de un aposento en donde habitan los fantasmas de un recuerdo que atormenta… Ya no existe tanto miedo… La soledad es una amiga mas.

Todo se cae al suelo… Recogerlo no bastará…

Seguir detrás de aquello que fuiste y de lo que ya no serás… Ni siquiera en sombras… Quedarse por tanto tiempo al lado del sendero que se hacia, mientras que de cuatro pies sólo caminaba un par…

Vencer tormentas, lidiar con el peligro de estar vivos… Superar las pruebas… Y conservar las ganas de luchar… Tanto tiempo, comparados con días… Al final, de nada valdrá.

En el punto de partida que se torna en espiral… Se deja al fin expuesta una razón y lamentarse está demás.

Se derrama el recuerdo…

Anteriormente habíamos hablado sobre cuales son las cosas que podemos hacer para dejar atrás y olvidar algunas situaciones que lamentablemente no son tan agradables en nuestra actualidad… Y retomando este tema decimos que el olvido no es mas que una descarga cerebral de experiencias guardadas como un aprendizaje que luego usamos de forma inconsciente, cuando presentimos la repetición de alguna situación similar.

Dicen que recordar es volver a vivir y que olvidar es recordar sin sentir…  La explicación de esto se resume en que una vez decidamos poner todo nuestro empeño en dejar atrás algo, nos llenaremos de fe, esperanzas, positivismo, y tendremos muy clara la idea de que si nos volviese a ocurrir algo semejante, entonces contaremos con la el aprendizaje obtenido de la experiencia pasada y nuestra actitud ante tal situación entonces no será igual; jamás podrá afectarnos como lo hiciese ayer…

Pero… Y si de repente llega el detonante que despierta un recuerdo….? Hay palabras, canciones, acciones, lugares, y un sin números de cosas que pueden provocar el regreso de aquello que hemos querido dejar atrás y olvidar… Son precisamente estas clases de cosas las que se convierten en el vehículo que nos conduce a la etapa en donde generalizamos el alcance del daño ya creado, y nos llegan pensamientos como: Si ya me ocurrió ésto, me volverá a ocurrir, y realmente no lo soportaría más, no podría… Una vez llegan estas ideas a nuestras mentes, de manera automática tomamos actitudes preventivas que perjudican seriamente nuestro presente; Sólo por querer anticiparnos a un futuro del cual no tenemos ninguna certeza…

Vuelve todo otra vez, como si fuese una película que corre frente a tus ojos; Y es cuando volvemos a sentir culpas, resentimientos, iras, dolor, nos convertimos en personas insatisfechas, nos impedimos encontrar paz, tranquilidad y armonía con lo que somos por dentro y el mundo que nos rodea. Tanto así, que no somos buena compañía ni para nosotros mismos, y aunque estemos en medio de una multitud, nos seguimos sintiendo solos e inconformes…

Se derrama tu taza nuevamente y ves todo caer… El concepto del olvido se extingue de tu vocabulario y el recuerdo hace una casa en tu memoria. Sientes retroceder cinco pasos, de solo uno que pudiste avanzar y terminas encerrado en un pasado que ya pasó.

Son esos los momentos en donde debemos poner en práctica la forma en que hemos aprendido a recordar y trabajar en nosotros mismos las cosas que deseamos ver fuera. Tomemos en cuenta que a nosotros vendrá lo que hemos proyectado, y que no òexiste batalla imposible de librar, si se tiene la voluntad como arma principal…