Entre pensar y sentir…

Entre pensar y sentir...

Te siento… Y el sentirte es tan real como si vivieras en mí; impregnado en las cosas que de ti celosamente he de guardar.

Te pienso… Y allí en mi memoria eres eso que nunca fuiste, la imagen de lo que ya no eres…

Te siento… Y tanta es tu presencia, que vives pegado a mi, cual si fueses la piel que cubre mis huesos.

Te pienso… Y solamente por pensar… Viaja mi mente al ayer, vuelvo a traer tus manos, siento tus dedos…

Te pienso y te siento… Y en ese espacio en donde habita tu recuerdo; no existe nada mas de lo que yo me permito conservar. Eso que no queda de ti… Aquello que dejaste de ser… Lo que no serás jamás.

Entonces te siento… Y mientras lo hago, la lluvia que miro caer, se confabula con el tiempo y se hace imprescindible escuchar tu voz quebrando el silencio.

Te pienso… Entonces te haces presente; desdibujo la silueta de tu cuerpo que intrusa se pasea por los pasillos… Se humedecen mi sentidos y en cada rincón vuelvo y te siento.

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Oportunamente ahora…

Oportunamente ahora.

Ahora que por fin reconcilio a mi mente con mi alma, miro a través del retrovisor y ya no diviso esa enorme interrogante, que parecía no desaparecer del camino que iba recorriendo, mientras la vida pasaba.

Ahora tengo el valor de enfrentarme con mis dudas, y aquellas cosas que jamás alcanzaré a comprender… Ahora puedo, ahora lo haré.

Y justo ahora es cuando finalmente puedo mirar tras las cortinas del rencor, he hecho las paces con el recuerdo… Y dejé de retener al adiós … Ahora que todo acabó.

Ahora puedo sentarme en el diván del pasado y disfrutar de aquello que fue… Lo que jamás será; Ahora ya no es tan oscuro, ahora encendí la luz.

Ahora te pienso, ahora sonrío; Ahora me encuentro viendo como te repites en ti mismo, así como cada noche después de morir el día.

Ahora observando como te esmeras en hacer que te odie… Me vuelco en las memorias del ayer y me las cobro comprendiéndote.

Y ya no maldigo tu bienestar… Ahora me quedo sentada en la orilla contemplado la forma en que te alejas, así como una gaviota en el mar… Mientras deseo lo mejor.

Dejar atrás… Olvidar.

Olvidar, es algo que resulta tan fácil, solamente cuando se dice… Pues del dicho al hecho, son muchos los trechos que se van formando entre lo que es, lo que será y lo que fue…

Nunca podré olvidar! Son muchas las veces que decimos o escuchamos esta afirmación tan tajante, segura, e irreversible…

Resulta bastante penoso, saber que hay personas que llevan dentro de sí, este desgastante lema pegado indeleblemente en su alma. (Nunca podré olvidar). Pero es más triste aun, saber que en ocasiones esa persona, puede ser uno mismo…

Científicamente se ha comprobado que la parte consciente de nuestra memoria, siempre busca traer consigo los recuerdos más gratos que guardamos en nuestras mentes, echando a un posible olvido, aquellos que no lo son. Aunque resulte bastante difícil borrar algunas cosas que han marcado nuestras vidas, nos toca a nosotros mismos tener la suficiente voluntad para saber dejar a un lado dicho recuerdo, y arrancar de raíz sentimientos como; la autocompasión, el rencor, la ira contenida, y algunos posibles traumas que vamos arrastrando conforme pasa el tiempo…

Está dentro de cada uno educar a nuestra voluntad, ya que es la única que puede dominar a la memoria… Dicha educación consiste en saber emplear la forma en que queremos recordar.

Una buena técnica para comenzar a dejar algo atrás, es desviar de nuestras mentes imágenes que puedan despertar un posible recuerdo…  Leer un buen libro, un cambio de ambiente, la distancia y actividades productivas que aporten cosas positivas a nuestro diario vivir, son unas cuantas de las muchas cosas que podemos hacer para comenzar el tan ajetreado proceso del olvido…

Alguien me dijo una vez algo más o menos así: No se puede disfrutar de la actualidad, si la preocupación por lo que fue o lo que será, habita incesantemente en nuestra memoria…

Entonces con esta profunda frase que dejo a continuación, doy respuesta a tantas inquietudes que confieso haber tenido, y que seguramente muchos de ustedes comparten conmigo…

“Aquel que no tenga el coraje y la voluntad para perder de vista la costa… Nunca llegará al océano…”