Detrás del auricular…

imagesCA9T6LN7

Aún recuerdo las tantas noches cuando el sueño invadía mis ojos y mi mente se negaba a dormir…

Tomaba el teléfono, sabía que siempre la encontraría; tan dispuesta, tan entregada, y siempre con las palabras mas acertadas.

Normalmente el enojo adornaba las cosas que le decía… No me gustaba omitirle nada, esperando que de ésta forma me diera la razón y comprendiera mi rabia. Pero su actitud siempre era la misma… Suave, sincera y cristalina. A veces resultaba desesperante sentir tantas turbulencias y chocar contra un muro de calma.

Entonces encontraba el aliento que buscaba… La serenidad se apoderaba de mi, y finalmente llegaba a conciliar el sueño… Por lo menos durante dos horas corridas.

Tuvo que pasar lo que pasó para lograr en mi aquello que tanto me pedía. Entonces lo entendí todo.

Comprendí que decir lo siento no niega la existencia de la culpa… Y que perdonar no erradica el dolor… Pero hace mas llevadera la vida.

Realmente me cuesta creer que ya no estará de aquel lado del auricular… Y aunque pude agradecer tanta bondad, no deja de dolerme ese hasta luego.

Al fin lo hice, lo logré; Sé que desde donde está me mira sonriendo y se siente satisfecha.

MM

Anuncios

Morir es parte de la vida…

Me levanté a la hora acostumbrada….

Comencé mentalmente a organizar mi día, mientras iba preparando todo para despedirlos a ellos… A ella fué a la que primero le dije hasta luego con una sonrisa y un Dios te bendiga; Luego llegó ese momentito en el que nos quedamos él y yo, a solas; Fué entonces cuando en una breve conversación él me miró y dijo: La muerte es parte de la vida. Lo sencundé sin dudarlo, aunque francamente nunca me había atrevido a relacionar esas dos cosas, que para mi y para muchos, son tan distintas, y desde una óptica lógica, nada tienen en común, supuestamente…

Generalmente los seres humanos acostumbramos a ir por el mundo creyendonos eternos; Contando con la fantástica idea de que la vida es larga, y cualquier cosa puede esperar… En verdad, entendemos que algo como perdonar, amar, ayudar, son cosas que tienen su momento y que sin prisa alguna un día se pueden hacer… Mas, aún desconociendo cuando llegará ese día, no nos preocupamos en lo más mínimo por realizar un esfuerzo para que esto no sea así. Porque queremos ingnorar dentro de nosotros, que un día nos volveremos parte del polvo que cubre la tierra…

Lamentablemente nos acordamos de la muerte cuando le llega a alguien cercano; Entonces, es cuando sentimos miedo, culpa, tristeza… Es justo ese, el único momento en el que nos damos cuenta que estamos de paso, que esta vida física es muy efímera, y que en cualquier momento nos puede tocar a nosotros el descanso eterno… Entonces sólo de este modo, nos sacudimos y eludimos todas esas vanas ideas de dejar las cosas para después. Queremos de repente borrar una herida, demostrar el amor, y hasta dar un perdón o pedirlo si este fuere el caso… Pero… Y si ese alguien ya no está….? Es que no nos detenemos a pensar… Qué pasaría si ya no tienes tiempo….? No nos llega a la mente analizar… Y si eres tú el que esta vez dices “Adios” para siempre….?

La vida es hermosa, para mi es como un regalo que te otorgan sólo porque si… No vivamos pretendiendo que tendremos más días por delante… Asumamos que cada minuto que se le resta a nuestras vidas, es uno que se le va sumando a nuestra muerte… No seamos egoísta con ella, brindemos lo mejor de nosotros… Afloremos las cosas bellas que poseemos y vivamos como si hoy fuera nuestro último día…

Dejarse ir al fondo…

Van muchos días sin tenerte; y como cada noche, puntual, el frio se asoma a mi alcoba para hacerme compañía, y asegurarme de cuanto duele tu ausencia…

La gente pregunta, tratando de esta forma hurgar la herida que no cicatrizará más… No faltan palabras y consejos, a los cuales prometo hacer caso, mas los traiciono como a mí…

Hoy me siento tan herida que francamente no sé… aún no sé… Si a mi alma le interesa curarse o de una vez por todas ahogarse…

Acaso no te supe amar, y quizás el tiempo lo dirá, si hoy ya no estas aquí, lo quise así, y no sé si algún día podré perdonar… Será que tal vez la distancia sea el mejor refugio para mí ser… Aunque sin tu olor en nuestra habitación, sinceramente no sé lo que voy a hacer…  

Yo aun no puedo olvidarme de ti, por más que lo trato no logro de mi mente apartarte, y no sé que podría hacer para calmar mi ser, y perdonarte en mi corazón…  

Entonces me encuentro sin saber que hacer… Mi corazón no se resigna a estar así… Por eso hoy sin que me escuches te imploro que me ayudes a vivir sin ti…

Muchos días sin tenerte, cuantas lagrimas caídas, y aún sigo atada a ti… He intentado escaparme, despreciarte, hacerme daño…  Porque en tu ancho mar voy naufragando y sigo sin saber, si conviene estar nadando o es mejor dejarse ir… al fondo.