Publicado en Realidades

Y llovió…

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Llueve… Y aunque se haya escapado de tu memoria, alcanzas a recordar haber leído por ahí, que se avecinaría un mal tiempo… Pero como no crees en los pronósticos, decidiste salir porque el día estaba soleado.

Como siempre, el clima se mofa de ti, y vuelve a reírse en tu cara… Mientras te empapas con cada gota de agua que sobre tu cuerpo cae, te repites sin cesar, que jamás olvidarás llevar siempre contigo el paraguas. Porque la primera vez puede ser una sorpresa… La segunda, es falta de precaución… Pero la tercera ya es costumbre, y no puede ser catalogada como coincidencia.

Se puede amar la lluvia… Pero el derrame imparable de agua, puede hacer que se desborde, el más quieto manantial…

Se puede querer al Sol… Pero una exposición en exceso, sobre todo cuando se está al descubierto, puede incluso hasta quemar…

Por eso es que la misma naturaleza no se cansa de enseñarnos, que dar todo sin medida… Puede llegar a dañar.

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Publicado en Realidades

Se derrama el recuerdo…

Anteriormente habíamos hablado sobre cuales son las cosas que podemos hacer para dejar atrás y olvidar algunas situaciones que lamentablemente no son tan agradables en nuestra actualidad… Y retomando este tema decimos que el olvido no es mas que una descarga cerebral de experiencias guardadas como un aprendizaje que luego usamos de forma inconsciente, cuando presentimos la repetición de alguna situación similar.

Dicen que recordar es volver a vivir y que olvidar es recordar sin sentir…  La explicación de esto se resume en que una vez decidamos poner todo nuestro empeño en dejar atrás algo, nos llenaremos de fe, esperanzas, positivismo, y tendremos muy clara la idea de que si nos volviese a ocurrir algo semejante, entonces contaremos con la el aprendizaje obtenido de la experiencia pasada y nuestra actitud ante tal situación entonces no será igual; jamás podrá afectarnos como lo hiciese ayer…

Pero… Y si de repente llega el detonante que despierta un recuerdo….? Hay palabras, canciones, acciones, lugares, y un sin números de cosas que pueden provocar el regreso de aquello que hemos querido dejar atrás y olvidar… Son precisamente estas clases de cosas las que se convierten en el vehículo que nos conduce a la etapa en donde generalizamos el alcance del daño ya creado, y nos llegan pensamientos como: Si ya me ocurrió ésto, me volverá a ocurrir, y realmente no lo soportaría más, no podría… Una vez llegan estas ideas a nuestras mentes, de manera automática tomamos actitudes preventivas que perjudican seriamente nuestro presente; Sólo por querer anticiparnos a un futuro del cual no tenemos ninguna certeza…

Vuelve todo otra vez, como si fuese una película que corre frente a tus ojos; Y es cuando volvemos a sentir culpas, resentimientos, iras, dolor, nos convertimos en personas insatisfechas, nos impedimos encontrar paz, tranquilidad y armonía con lo que somos por dentro y el mundo que nos rodea. Tanto así, que no somos buena compañía ni para nosotros mismos, y aunque estemos en medio de una multitud, nos seguimos sintiendo solos e inconformes…

Se derrama tu taza nuevamente y ves todo caer… El concepto del olvido se extingue de tu vocabulario y el recuerdo hace una casa en tu memoria. Sientes retroceder cinco pasos, de solo uno que pudiste avanzar y terminas encerrado en un pasado que ya pasó.

Son esos los momentos en donde debemos poner en práctica la forma en que hemos aprendido a recordar y trabajar en nosotros mismos las cosas que deseamos ver fuera. Tomemos en cuenta que a nosotros vendrá lo que hemos proyectado, y que no òexiste batalla imposible de librar, si se tiene la voluntad como arma principal…

Publicado en Realidades

Dejar atrás… Olvidar.

Olvidar, es algo que resulta tan fácil, solamente cuando se dice… Pues del dicho al hecho, son muchos los trechos que se van formando entre lo que es, lo que será y lo que fue…

Nunca podré olvidar! Son muchas las veces que decimos o escuchamos esta afirmación tan tajante, segura, e irreversible…

Resulta bastante penoso, saber que hay personas que llevan dentro de sí, este desgastante lema pegado indeleblemente en su alma. (Nunca podré olvidar). Pero es más triste aun, saber que en ocasiones esa persona, puede ser uno mismo…

Científicamente se ha comprobado que la parte consciente de nuestra memoria, siempre busca traer consigo los recuerdos más gratos que guardamos en nuestras mentes, echando a un posible olvido, aquellos que no lo son. Aunque resulte bastante difícil borrar algunas cosas que han marcado nuestras vidas, nos toca a nosotros mismos tener la suficiente voluntad para saber dejar a un lado dicho recuerdo, y arrancar de raíz sentimientos como; la autocompasión, el rencor, la ira contenida, y algunos posibles traumas que vamos arrastrando conforme pasa el tiempo…

Está dentro de cada uno educar a nuestra voluntad, ya que es la única que puede dominar a la memoria… Dicha educación consiste en saber emplear la forma en que queremos recordar.

Una buena técnica para comenzar a dejar algo atrás, es desviar de nuestras mentes imágenes que puedan despertar un posible recuerdo…  Leer un buen libro, un cambio de ambiente, la distancia y actividades productivas que aporten cosas positivas a nuestro diario vivir, son unas cuantas de las muchas cosas que podemos hacer para comenzar el tan ajetreado proceso del olvido…

Alguien me dijo una vez algo más o menos así: No se puede disfrutar de la actualidad, si la preocupación por lo que fue o lo que será, habita incesantemente en nuestra memoria…

Entonces con esta profunda frase que dejo a continuación, doy respuesta a tantas inquietudes que confieso haber tenido, y que seguramente muchos de ustedes comparten conmigo…

“Aquel que no tenga el coraje y la voluntad para perder de vista la costa… Nunca llegará al océano…”

Publicado en Voz del alma

Dejarse ir al fondo…

Van muchos días sin tenerte; y como cada noche, puntual, el frio se asoma a mi alcoba para hacerme compañía, y asegurarme de cuanto duele tu ausencia…

La gente pregunta, tratando de esta forma hurgar la herida que no cicatrizará más… No faltan palabras y consejos, a los cuales prometo hacer caso, mas los traiciono como a mí…

Hoy me siento tan herida que francamente no sé… aún no sé… Si a mi alma le interesa curarse o de una vez por todas ahogarse…

Acaso no te supe amar, y quizás el tiempo lo dirá, si hoy ya no estas aquí, lo quise así, y no sé si algún día podré perdonar… Será que tal vez la distancia sea el mejor refugio para mí ser… Aunque sin tu olor en nuestra habitación, sinceramente no sé lo que voy a hacer…  

Yo aun no puedo olvidarme de ti, por más que lo trato no logro de mi mente apartarte, y no sé que podría hacer para calmar mi ser, y perdonarte en mi corazón…  

Entonces me encuentro sin saber que hacer… Mi corazón no se resigna a estar así… Por eso hoy sin que me escuches te imploro que me ayudes a vivir sin ti…

Muchos días sin tenerte, cuantas lagrimas caídas, y aún sigo atada a ti… He intentado escaparme, despreciarte, hacerme daño…  Porque en tu ancho mar voy naufragando y sigo sin saber, si conviene estar nadando o es mejor dejarse ir… al fondo.