Olvidando lo que somos…

Somos más de lo que somos, lo que pasa es que estamos entretenidos en este mundo de metal, tratando de encontrar un alma dentro de los transeúntes que diariamente deambulan sin vida por las calles…

Hoy todo se trata de las cosas que visiblemente posees… Ya nadie se detiene a buscar el trasfondo de algo, eso es perder el tiempo, caminamos a paso doble… Llevamos mucha prisa.

Apenas abrimos los ojos y ya queremos que el día se acabe para cerrarlos otra vez… Como si de forma inconsciente odiáramos estar vivos… Y sólo quisiéramos dejar el tiempo pasar…

Nadie está conforme. Se tiene algo, pero no basta; hay que buscar más, simplemente porque vivimos en una sociedad en donde todo es comparativo…

Mientras más riquezas materiales tenga el mundo, más pobre espiritualmente será…

Asquea mirar alrededor y notar lo vacío que se va quedando el ser humano, cada vez que su principal tarea es el cúmulo de cosas vanas, para presumir ante los demás … Seguimos con este estilo y vamos dejando los trozos de nuestra  esencia, detrás de una cortina superficial de aquello que pretendemos ser… Abandonándonos  al ritmo despiadado del son que conduce al abismo, en donde caemos cuando ya es muy tarde para regresar, porque no somos ni la sombra de lo que fuimos alguna vez.

Navidad rota…

Simplemente así se quebró mi Navidad…

Sin más nada, se hizo pedazos todo aquello que parecía inquebrantable. Tantas palabras, tanto silencio, fueron ocupando cada rincón de mi alma y desde entonces ya no creo.

Todo el color que daba vida a mi vida, quedó detrás de la realidad que ahora se desviste para que en su desnudez pudiera yo notar que nada es lo que parecía, o quizás lo que parecía significaba nada…

Contemplo desde mi ventana, como un día mata al otro, y todos mueren sin que yo pueda hacer nada.

Miro y compruebo que el mundo aún girando está, que nada lo detiene, y que se quiebra mi corazón con cada minuto al pasar…

Comenzando con la taza vacía…

Muchas veces cuando la vida te arrebata todo aquello en lo que te apoyabas, sientes que no podrás volver a empezar, y generalmente ese miedo de no saber con certeza que será de ti en el día que precede a lo que es tu “hoy”, no te deja ver las tantas opciones que están justo en frente tuyo…
Con el pasar del tiempo y los tantos golpes que te da la vida, aprendes a ver las adversidades igual que como luce una taza vacía; Y es justo en esos momentos en donde llega la oportunidad de volver a llenar tu taza y valorar su contenido; Ese, que alguna vez sentimos tan seguro y creímos inagotable.
Sin importar las veces que tu taza se quede vacía, recuerda que puedes volver a llenarla. Está en cada uno de nosotros la decisión de verter algo nuevo dentro de ella o de quedarnos observando como se rebosa de “Nada”.