Y fue el destino…

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Todo comenzó aquel día… Ella salió apresurada, con el sol tostando sus mejillas… Era casi medio día, cuando el destino impaciente le preparaba la siguiente jugada.

Todo ocurrió de repente… No hubo tiempo para reaccionar. El corazón parecía querer salir del pecho. Una especie de miedo rondaba por su cuerpo. Lo que ocurriría después, era inevitable.

Y allí estaba él, como león que observa a su presa… Cauteloso, paciente y ansioso… Así como tierra árida implorando a la lluvia caer.

Bastaron sólo unos minutos… Todo cambió. A partir de ahí nada fue lo mismo. Un hola, un nombre, un rumbo, una despedida… Una llamada repentina a las 3 de la tarde, un riesgo, un paso más… Se confabularon sol y playa para dejarse llevar como olas en el mar.

Y fue así como hicieron el camino que hoy recorren juntos… Comprobando en cada paso que lo mejor aún está por venir. Que en este punto mirar hacía atrás sólo sirve para darse cuenta de lo lejos que han podido llegar, y que vale la pena seguir adelante.

J y S

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Buscando una razón…

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Y es que el problema no es encontrar una razón, porque razones siempre hay de más…

Insistentemente vivimos deseando que llueva si el día esta muy soleado… Sólo por el hecho de que sentimos calor… En cambio si llueve añoramos que salga el sol.

Y es que siempre es así; sin importar cómo, sin importar qué… Buscamos siempre una razón para amarrarnos a la vida o para desprendernos de ella. Y mientras buscamos motivos, el tiempo pasa, la vida sigue y terminamos encontrando lo perdidos que estamos.

Nunca estamos conformes… Contemplamos con admiración la belleza del mar, pero nos aterra la idea de entrar al agua.

Nos miramos al espejo y notamos que no nos estamos haciendo mas jóvenes… Que hace apenas un segundo el hoy pasó a ser parte del ayer, y que todo lo que tenemos se llama AHORA… Entonces dejamos de buscar la razón, y los motivos van perdiendo valor… Porque sólo queremos vivir.

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Oportunamente ahora…

Oportunamente ahora.

Ahora que por fin reconcilio a mi mente con mi alma, miro a través del retrovisor y ya no diviso esa enorme interrogante, que parecía no desaparecer del camino que iba recorriendo, mientras la vida pasaba.

Ahora tengo el valor de enfrentarme con mis dudas, y aquellas cosas que jamás alcanzaré a comprender… Ahora puedo, ahora lo haré.

Y justo ahora es cuando finalmente puedo mirar tras las cortinas del rencor, he hecho las paces con el recuerdo… Y dejé de retener al adiós … Ahora que todo acabó.

Ahora puedo sentarme en el diván del pasado y disfrutar de aquello que fue… Lo que jamás será; Ahora ya no es tan oscuro, ahora encendí la luz.

Ahora te pienso, ahora sonrío; Ahora me encuentro viendo como te repites en ti mismo, así como cada noche después de morir el día.

Ahora observando como te esmeras en hacer que te odie… Me vuelco en las memorias del ayer y me las cobro comprendiéndote.

Y ya no maldigo tu bienestar… Ahora me quedo sentada en la orilla contemplado la forma en que te alejas, así como una gaviota en el mar… Mientras deseo lo mejor.

Dejarse ir al fondo…

Van muchos días sin tenerte; y como cada noche, puntual, el frio se asoma a mi alcoba para hacerme compañía, y asegurarme de cuanto duele tu ausencia…

La gente pregunta, tratando de esta forma hurgar la herida que no cicatrizará más… No faltan palabras y consejos, a los cuales prometo hacer caso, mas los traiciono como a mí…

Hoy me siento tan herida que francamente no sé… aún no sé… Si a mi alma le interesa curarse o de una vez por todas ahogarse…

Acaso no te supe amar, y quizás el tiempo lo dirá, si hoy ya no estas aquí, lo quise así, y no sé si algún día podré perdonar… Será que tal vez la distancia sea el mejor refugio para mí ser… Aunque sin tu olor en nuestra habitación, sinceramente no sé lo que voy a hacer…  

Yo aun no puedo olvidarme de ti, por más que lo trato no logro de mi mente apartarte, y no sé que podría hacer para calmar mi ser, y perdonarte en mi corazón…  

Entonces me encuentro sin saber que hacer… Mi corazón no se resigna a estar así… Por eso hoy sin que me escuches te imploro que me ayudes a vivir sin ti…

Muchos días sin tenerte, cuantas lagrimas caídas, y aún sigo atada a ti… He intentado escaparme, despreciarte, hacerme daño…  Porque en tu ancho mar voy naufragando y sigo sin saber, si conviene estar nadando o es mejor dejarse ir… al fondo.