Fluyamos como un rio…

Cada nuevo día nos regala una primera vez…

En el recorrido que hacemos a diario nos damos cuenta que todos los paisajes que nos presenta la vida son nuevos y cada uno posee su propia belleza; Por eso, debemos asumir cada novedad con alegría y dejar el miedo atrás, ya que como dicen por ahí, de nada sirve temer lo que no se puede evitar…

Hay que tomar el control de lo que eres, lo que quieres y ser como un río caudaloso y lleno de entusiasmo que nunca deja de correr…

No olvidemos que por mas fértil que sea una tierra, no hay vegetación posible sin la existencia del agua… Brindemosla a quien padezca de sed…

Inevitablemente y de forma casi inesperada la vida te presenta muchos obstáculos; Estos representan a las piedras que encontramos en nuestro andar… Aprendamos a buscar soluciones, a seguir nuestro curso, y no intentemos batirnos contra ellos, pues esto sería desperdiciar la energía que podemos utilizar en cosas más productivas…

Es cierto que hay decepciones, tristeza, fracasos, y frustraciones que llevan nuestras ilusiones a un abismo casi sin fondo… Sentimos que rebosamos pero esta vez ya no es de alegría… Es entonces cuando necesitamos paciencia con nosotros mismos, y la ayuda incondicional que nos da el tiempo…

Sin darnos apenas cuenta, aquel que fué nuestro abismo, resulta que hoy es un lago… Y que el mismo está lleno de las experiencias que hemos ganado y es cuando entonces podemos de esta forma, contemplar con cierta tranquilidad y una posible sonrisa, aquello que en un momento marcó nuestro rumbo… Y seguimos dejando al agua correr…

Cada uno de nosotros es como un río, somos únicos, irrepetibles e inigualables… Vivimos siempre rodeados de aguas; esta en nosotros mantenernos caudalosos, calmados y fuertes para no permitir que las adversidades detengan nuestro andar…

Sabiamente respetemos lo que somos, y confiemos en los manatiales que nos vieron nacer, ya que en ellos se guarda el secreto del éxito… No seamos ingratos con las nubes que se derraman sobre nosotros y aprendamos a agradecer cada día que Dios nos regala, como una oportunidad para vivir…Para fluir…

Aunque seamos únicos, debemos tener presente, que no estamos solos… Y un día llega ese momento en que compartimos nuestras aguas y nos unimos a otro manantial… Es cuando entonces, nos volvemos más fuertes, y enfrentamos los obstaculos con más facilidad…

Seamos generosos con la vida y sirvamos como un medio de transporte para las alegrias, aspiraciones y buenos proyectos… Llevemosnos por los mejores caminos y cultivemos en nuestro interior los mejores sentimientos sin olvidar a los demás…  Y como un rio que camina hacia el mar, sigamos adelante sin dar marcha atras…

Fluyamos!!!

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Hoy medito…

No quisiera que hoy fuese ayer… Pues con todo lo bueno y malo que me ha tocado vivir, no dejo de estar agradecida con Dios todos los días, por las infinidades de cosas que me ha brindado.
He reído, he llorado, he amado, y hasta se podría decir que he odiado, aunque este último sentimiento ha sido efímero en mis adentros, ya que he aprendido conforme el paso del tiempo, que el agua se deja correr, que las cosas se dejan fluir, que el amor no se ruega y que la verdad no se grita, pués al final se deja escuchar en el más sublime de los silencios y como un corcho siempre sale a flote…
Si la felicidad se mide en momentos, puedo decir que he sido feliz, y puedo asegurar que mucho.
La vida, mi vida, me ha concedido la dicha mas grande que pueda tener cualquier mujer, ser madre… Dándome así el privilegio de escuchar el “Te Amo” más sincero, puro y cálido que exista, de los labios infantiles de mi hija.

Yo, como hija soy la más afortunada, porque tengo un padre y una madre que con toda dedicación, amor y tolerancia, han hecho de mi la mujer que soy en el día de hoy. Como amiga me he entregado por completo, siendo en cada momento aquella que dice presente, que aconseja, o que simplemente calla, para escuchar.
Ser mujer, me ha llevado a experimentar la oportunidad de conocer el amor, ese que se da entre dos seres que se encuentran en la vida y anidan sus almas, para crear de dos, una sola. Ese amor que sólo se siente una vez, el que se torna fuerte como roca, con la fragilidad de una flor… Ese que se va más allá del contacto de dos cuerpos que entre besos y caricias se funden hasta el punto de tocarse más alla del alma. Pero debo confesar que ha sido ese mismo amor, el que ha provocado en mí las lágrimas más hondas, la angustia más terrible, y que aún estando de mi presencia, me ha dejado sola…

He dado mucho, probablemente más de lo que he recibido, mas no me quejo, pués aquellos seres que estamos acostumbrados a dar, damos porque siempre tenemos algo para ofrecer; Contrario de aquellos que sólo se conforman con recibir, y que se encuentran tan vacíos, que nada tienen para dar, porque ni para sí mismos poseen…

A pesar de todo aún sonrío, y no hay día que no dé gracias a Dios, hasta por las cosas que no alcanzo a comprender. A pesar de las traiciones, sufrimientos y decepciones, creo en la vida, creo en mi, y estoy confiada en que detrás de cada tormenta, hay una calma que espera…