Buscando una razón…

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Y es que el problema no es encontrar una razón, porque razones siempre hay de más…

Insistentemente vivimos deseando que llueva si el día esta muy soleado… Sólo por el hecho de que sentimos calor… En cambio si llueve añoramos que salga el sol.

Y es que siempre es así; sin importar cómo, sin importar qué… Buscamos siempre una razón para amarrarnos a la vida o para desprendernos de ella. Y mientras buscamos motivos, el tiempo pasa, la vida sigue y terminamos encontrando lo perdidos que estamos.

Nunca estamos conformes… Contemplamos con admiración la belleza del mar, pero nos aterra la idea de entrar al agua.

Nos miramos al espejo y notamos que no nos estamos haciendo mas jóvenes… Que hace apenas un segundo el hoy pasó a ser parte del ayer, y que todo lo que tenemos se llama AHORA… Entonces dejamos de buscar la razón, y los motivos van perdiendo valor… Porque sólo queremos vivir.

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Necesitada esperanza…

La esperanza, mas que algo que se adquiere en una determinada situación, diría que es mas bien un estilo de vivir…

Esperanzarce por algo no significa que pretendamos obviar el hecho de que estemos pasando por un momento difícil, si no, que hemos optado por comenzar la ardua busqueda que nos conduce a la solución de aquello que nos afecta…

Cuando decidimos mantener la esperanza, es cuando nos rendimos ante la confianza de saber que sin importar lo grave que sea la situación por la que estemos pasando, ésta no no será eterna…. Y como todo en la vida, pasará algún día; Y cuando llega ese día, adquirimos los conocimientos que nos regala la experiencia, para poder superar entonces cualquier nueva dificultad.

Afiánzate de la esperanza cada vez que sientas decepción por no ver materializado aquello que deseas; recordemos que es un error creer que la razón por la cual las cosas no marchan conforme a nuestra voluntad, es sólo porque tenemos mala suerte… O somos desafortunados. Rechaza esas ideas de tu mente y por el contrario mira cada tropiezo, espera, y caída como una oportunidad para aprender y de esta forma ampliar nuestros conocimientos ante las circunstancias del diario vivir.

La vida es el camino que vamos haciendo de ella… La esperanza es el combustible que nos mantiene en marcha.

Una vez comprendamos que la vida está compuesta sólo de momentos vividos de maneras distintas; comenzaremos a ver la esperanza como un recurso necesario para poder seguir adelante.

De cada segundo, minuto, hora, día, mes y año tenemos el absoluto control de hacer con los mismos aquellas cosas que nos hagan realmente feliz… Porque en cada nuevo amanecer podremos iniciar de cero y emprender un camino distinto que nos conduzca a la realización de nuestros más altos anhelos.

Concluyo entonces diciendo que la esperanza es lo mismo que la fe, simplemente es confiar, dejarse llevar libremente como un rio que fluye, que no se detiene, que recorre y disfruta los mejores caminos mientras llega glorioso hacia el mar.

Mi mejor cosecha…

No te esperaba, lo confieso… Pero llegaste a mí, y todo cambió cuando te vi.

Sentí miedo, y me abrumaba la incertidumbre de no saber con seguridad lo mucho que cambiaría mi vida cuando al fin vinieras.

Te sentí por primera vez, dentro de mí… Creciendo, y transformándote en ese ser de luz que eres hoy.

Recuerdo que lloré, y mis lágrimas empapaban los sentimientos de alegría y temor, que entremezclados se debatían un lugar en mi mente.

Cambié de forma, y al mirarme al espejo pude notar que jamás sería la misma; no sólo por fuera, en mis adentros ya era otra.

Por ti, él y yo nos hicimos uno… Eres tú lo mejor de los dos.

Un día como el de hoy, abriste tus ojos al mundo… Yo creí que no podría abrir los míos… Que me perdería de ese gran momento… Pero es tan grande la bondad de ese ser que todo lo puede; que me regaló la oportunidad nuevamente de estar aquí, de poder verte por primera vez; ver tu carita, sentir tus manitos y escuchar tu llanto, producto de no saber las razones por las que ya no estabas dentro de mi…

Realmente en el universo ya estaba escrito que serías para mí. Y todo cambió.

Los días transcurrían, era todo nuevo… Aun siendo un ser tan pequeño, me ibas enseñando las grandes cosas que ignoraba. Ibas llenando de color mi vida… Ibas cubriendo con tu risa los angostos senderos de silencio que dentro de mí había.

Eres la personificación de la felicidad… El rocío tierno de mis amaneceres, luz infinita que flamante brilla cuando todo alrededor parece apagarse.

El amor no alcanza para cubrir la dimensión de todo aquello que despiertas en mí.

Eres la verdad que me sostiene. El sentir que me hace ser quien soy… Me llenas de emociones y motivaciones nuevas en cada día. En tus ojos va creciendo mi esperanza, llevas en ti la magia que nunca me cansa.

Te veo crecer, y me sorprendes cada día… Cuando veo que puedes decirme lo que quieres, lo que piensas y lo que sientes… Sé que no comprendes muchas cosas aun, pero ese momento llegará algún día, entonces entenderás lo que eres para mi.

En ti he ido sembrando lo mejor de mí… Y desde entonces eres mi mejor cosecha.

Gracias por todo aquello que me das, aunque no sepas bien lo que significa. Gracias por simplemente existir, y ser tú. Te amo aun más que la propia vida que sólo puedo disfrutar, cuando sé que aunque parezcas un sueño, eres mi hermosa realidad.

M.