Retorno colateral…

En un sorbo de Café

Un día se marchó…

Se fue sin equipaje y se dejó arrastrar por el tiempo, así como hoja de otoño que lleva el viento.

Sabía que no había razones para quedarse, mucho menos para detenerse  en el camino…

Entonces la que dejó en su lugar, le reclamaba a lo lejos su inconcebible actitud… No podía asimilar lo que había encontrado, y entre los escombros trataba de reconstruir lo poco que había quedado.

Y fue entonces cuando al final de esa dura jornada, pudo continuar en paz; ya no había resentimientos… La había comprendido.

Le perdonó los años en los que la mantuvo cautiva cuando quería aire fresco, las tantas lágrimas cuando debió sonreír, callarse cuando necesitó hablar, el no cerrar puertas que no la llevaban a ninguna parte, dejarse en un último plano cuando merecía el primer lugar… Y amarse a sí misma, cuando todos fingían hacerlo.

La otra por su parte se fue tan lejos, que un día quiso regresar a enfrentar lo que había abandonado, y no supo cómo hacerlo porque el tiempo había borrado sus huellas.

A distancia y en silencio se contempla… Se mira al espejo buscando un rasgo de familiaridad y sólo ve sombras de aquella que fue.

Armadura de Acero

                                                                                                                                                                                                                                                                          Ahora, Desde donde me encuentro, echo un vistazo al pasado; Camino y a la vez voy recogiendo los pedazos que han quedado de aquello que fuí, y que nunca más seré…
Es realmente difícil, y casi agotador ir al ritmo de las vueltas que constantemente te da la vida, un día estás en un lugar, al otro día, te encuentras en donde quien sabe?

Respiro y busco en mis ojos una lágrima, mientras siento que en vano lo intento porque parecen haberse esfumado… Siento rabia, dolor, desinterés, y un casi amor escondido en los escombros de una alma destruida que yace en este cuerpo mío apenas con vida. Es entonces cuando me detengo y observo las partes rotas de esta alma de porcelana…

Miles de cuestionamientos invaden mi mente, y entre ellos la posible idea de componer algo que nunca dejará de verse quebrado, por más perfecto que intentes repararlo, y por más que te propongas a ti mismo no dejarlo caer otra vez, o no permitir que nadie lo tire al suelo nuevamente… Es, se mantendrá, y nunca dejará de verse tal cual quedó, quebrado.

Por eso, en honor a este amor propio que hoy me muestro con tanta devoción, y de la misma forma como decidí que mi Margarita diga No; Sin pensar en el ayer Hoy Medito, que aunque duela y no Quisiera, iniciaré lo que seré  Comenzando con la Taza Vacía; Taza creada bajo el material de acero en el que se fue transfomando el dolor… Ya no más grietas, ya no más preocupaciones ni agotadoras precauciones… Caerá una y mil veces más y no se quebrará, sin importar lo fuerte que sea el impacto…