Fuera del mar_gen…

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Y había sido uno de esos días en los que sentí al globo terráqueo aplastarme, como canica gigante sobre una hormiga…

Sólo la idea del peso que tienen esas cosas que en lo adelante debo llevar a rastras… Me cansa la imaginación…

Entonces me di el lujo de suponer que era viernes… Por qué viernes? Eso ya lo respondí al principio de ésta oración.

Retrasé las agujas de mi reloj de mano, aunque nunca lo tengo presente, siempre me hago la idea de que es una pulsa… No vi cuantas horas menos tenía… Francamente no era algo que podía importarme.

Desayuné lo que siempre ceno, y tomé mi acostumbrada taza de café. Miré por un rato la tv; hasta que volví en mí y me obligué a pararme del sillón en donde había comenzado a pensar en las líneas que ahora escribo. Obviando el margen de los cuatro días.

No quise ducharme esta vez… Y peinar mi cabello jamás ha sido la mejor opción, cuando el ocio toca mi puerta con tanto ímpetu.

Me encontraba fuera de mí… No había patrones, ni reglas; y las sugerencias externas no eran bienvenidas. Sólo dejé que transcurriera mi día; y con él todo aquello que ilegalmente aún permanece en mi interior.

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Y llegar a la cima…

Generalmente las personas no aceptamos un trago amargo; pero en ocasiones la vida no cuenta con la porción necesaria de azúcar como para endulzarnos un momento, y no nos queda mas remedio que tomarnos ese sorbito tal y como venga, hasta el punto de llegar a degustarlo cual si fuese miel…

Ser el protagonista y espectador del drama destructivo y calamitoso en el que se ha convertido nuestras vidas, no es nada sencillo y mucho menos agradable. Mirar y darnos cuenta de que todo a nuestro alrededor se va transformado en lo que menos hemos deseado, resulta frustrante y desalentador… Es nuestro deber entonces tomar el control, cambiar el guion y dejar atrás el papel de victima que hemos estado realizando.

A nadie le gusta fracasar, pero si el fracaso llega no podemos asumir una actitud derrotista ante una situación pasajera. Tomemos en cuenta que nosotros mismos somos quienes les damos bienvenida a la derrota a nuestras vidas, cuando decidimos no intentar triunfar nuevamente. Recordemos que el fracaso nos dará siempre el beneficio de poder identificar los errores cometidos anteriormente.

Divisar una meta a lo lejos y tomar la decisión de llegar hasta ella, conlleva a estar dispuestos a superar los posibles obstáculos (fracasos) que podamos encontrar en nuestro camino. Dejarse influenciar por la debilidad y el miedo a no poder lograrlo, simplemente logrará que seamos personas insatisfechas, amargadas y en muchos de los casos, no apreciaremos ni siquiera la bendición de estar vivos.

Aprendamos a ser arriesgados y elijamos la meta a la que queremos llegar; pero no pasemos por alto disfrutar el camino mientras llegamos a ella.

Seamos conscientes de que siempre habrá dificultades que harán parecer la meta anhelada como algo inalcanzable, y desde nuestra óptica la misma se tornará como una escalera sin fin; está en nosotros mantener la actitud positiva de sabernos vencedores.

Dice un viejo refrán: “Aquel que se lleva de consejo, muere de viejo”; Es una gran verdad, pero mucho ojo con eso, ten presente que el mundo está lleno de personas egoístas y cobardes, tan temerosas al éxito, que no resisten la gloria ajena. No te conviertas en un ser totalmente desconfiado, pero sé cauteloso y selectivo con las personas que te rodean.

El camino a la meta siempre estará sujeto a variar, por tanto aprende a disfrutar los ventarrones de lluvias así como los días soleados. Nada es fácil e irónicamente las cosas que nos cuestan un mayor sacrificio para conseguir, son las que más apreciamos en nuestras vidas.

Aunque cada vez te resulte mas difícil conseguir tu objetivo y la escalera se torne mas inclinada, recuérdate a ti mismo lo valiente que eres. Solo caminando construirás el camino, y solo tu valor hará que el mismo se manifieste.

Llega a la cima y regálate una sonrisa… Da las gracias a Dios, y busca una nueva meta…

La vida son dos días…Y uno está nublado.

Y ella dijo: La vida solo tiene dos días y uno de ellos está nublado…

Sabemos que el Sol no sale todos los días… Existen días lluviosos, de muchas tormentas y bastante humedad; Pero… También nos pertenecen y debemos agradecer la bendición por la fortuna de darnos cuenta de que un nuevo día se nos ha otorgado.

(Aprendiendo a caminar bajo la lluvia…)

Que haces tú cuando despiertas y te das cuenta de que esta vez no fue el sol el que te dio los buenos días…?  Te malhumoras, sonríes o simplemente te resulta indiferente…?

Generalmente estamos acostumbrados a que las cosas nos sucedan tal y como lo esperamos. Nuestra actitud ante la vida, es la misma que se tendría, si en nuestras manos tuviéramos una lámpara maravillosa que al frotar nos hiciese aparecer un Genio… Si, un genio, así como el de Aladino; Pensamos en algo que deseamos y por el arte de la magia que poseen El Genio y su lámpara, vemos materializarce cada uno de nuestros deseos.

Hay un día en el que sale el sol, otro en cambio, llueve… Pero son días, no dejan de serlo por el hecho de cómo estén; la única diferencia que puedan tener estos, dependerá en un cien por ciento de la actitud que tengas ante los mismos.

He aprendido que los días borrascosos no son tan negativos como suponemos, ya que siempre traen consigo una  buena lección. Afrontarlos con una buena disposición al conocimiento que ignoramos, nos ayuda a fortalecer nuestro carácter y nos regala el beneficio de la experiencia adquirida.

Cada día trae su propio afán, dice una frase por ahí; por ello no debemos hacer resistencia y permitirnos dejar salir lo que somos, en busca del logro de las cosas propuestas para el día que comienza…

(“El día comienza aunque estés dormido” Nos dice Facundo Cabral)

Normalmente tendemos a vivir el día de hoy pensando en el que le precede; convirtiéndose esto en la predisposición más influyente para el pesimismo en el que albergamos nuestras metas inmediatas. Quedarte rezagado porque tu día comenzó nublado, es privarte de tu propia evolución espiritual y negarte al aprendizaje de lecciones con las que tarde o temprano tendrás lidiar…

Tengamos presente que nadie puede ocupar nuestro lugar en la vida, y como seres autónomos que somos, tenemos la responsabilidad con nosotros mismos de encontrarle sentido al esfuerzo que ponemos en las cosas que nos hemos propuesto.

Está nublado tu día…? Busca tu capa amarilla llena de positivismo, sal y comprueba que también bajo la lluvia se pueden construir caminos…

Iniciamos con el Café…

Y es que no hay día que no comience con una taza de café…

Ya con la taza en mano, comienzas a pensar en todo lo que tienes que hacer en esas nuevas  veinticuatro horas (24hrs.) que te ha regalado Dios…

Miras a tu alrededor y tienes tanto porque dar gracias, que muchas veces eso es lo que menos haces.

El sol aparece y te dice que la noche murió al fin, y que tú tienes la dicha de haberte dado cuenta de eso; Que eres privilegiado por saber que estas aquí y ahora, ocupando más que un espacio en la tierra, estas vivo… Haz entonces que eso valga la pena. Dedíca tu mente y tus acciones a cosas productivas…

Sé que en muchas ocasiones aún no terminas tu café y sientes que los minutos se van en un parpadear; son tantos los planes y las responsabilidades, que deseas agregarle dos o tres horas más al reloj…

El día al igual que la vida, se pasa tan rápido como un sorbo de café… No asumas las horas futuras como una enemiga que se lleva tu vida, que te roba tiempo. Enfrenta cada segundo lleno de optimismo y esfuérzate por sacar de cada momento lo mejor del mismo…

Termina tu café y dale inicio a tu vida como si recién acabaras de nacer… Lánzate al mundo y vístete de esperanza, recuerda siempre que lo que desees ver fuera, debes primero lograrlo en ti…

Amiga… A distancia de un café.

Dicen que la distancia es el olvido…. tarala tarala la la la… Así dice una cancion… Compruebo que No.

Hace tanto que nos separamos físicamente, y la vida nos fue llevando a distintos lugares; Circustancias del camino nos hicieron transitar por senderos tan diferentes, pero a su vez, tan parecidos…

Los tropiezos y las caídas, nos fueron acercando nuevamente, y el día que menos pensamos, ahí estabamos, compartiendo una taza de café, y a su vez, compartiendo también tantas historias, antiguas, recientes y otras casi olvidadas…

El tiempo parece no haber pasado dentro de nosotras… Y entendemos que el verdadero sentimiento aun existe, que esta latente y que nunca se fué…

Hoy entre alegrias, planes, penas y glorias, estamos cerca… Para llorar, para reir, para compartir la tan pesada carga que representa la vida, y para saber que aún contamos con el poder que tenemos cuando sabemos que una existe para la otra….

S.A.