Publicado en Realidades

Tiempo perdido…

imagesCAU40Q3U

Y fue cuando entonces, se acercó a la persona que custodiaba el lugar y le dijo: – Buenas tardes, sabe Ud. en dónde puedo encontrar eso que busco…?  La persona cortésmente le respondió: – Realmente no, pero si gusta vaya al cuarto piso, puede ser que ahí la puedan ayudar.Muchas gracias. Contestó.

Sin pensarlo dos veces comenzó a caminar… Era tanta su prisa que no quiso esperar el ascensor, y prefirió tomar las escaleras.

Mientras subía, iba pensando en todo… Muchas cosas estaban en su cabeza, algunas relacionadas entre sí, otras en cambio no tenían nada en común.

Cada escalón le recordaba la forma en la que cuesta conseguir algo.

Al fin llegó al final de la escalera, un tanto sofocada por la falta de ejercicios.

En frente logró divisar un largo pasillo, y caminó hacia el escritorio en donde se encontraba aquella señora… Y le dijo: – Saludos, sabe Ud. en dónde puedo encontrar eso que busco?. Con un tono casi maternal la señora contestó. – Saludos querida, ve hacia la puerta del fondo. – Gracias. Respondió.

Se dirigía a la puerta, tal y como le habían indicado. Pero esta vez sus pasos ya no eran tan rápidos, su respiración comenzaba a ser más fuerte y le sudaban las manos. Tocó suavemente y escuchó una voz que le dijo: Adelante.

Entró cautelosamente y escuchó a la misma voz decir: –Tranquila, todo está bien, toma asiento y dime qué estás buscando. Ella obedeció y dijo: –Tiempo; llevo años perdiéndolo y no lo encuentro. Quisiera recuperarlo.

La voz le dijo: Lo siento, pero eso es precisamente lo que no podemos ayudarte a encontrar. Sólo puedo decirte que aproveches el que tienes ahora, pues ese que has perdido, jamás regresará, y nadie tiene el poder de devolvértelo.

Se levantó sin decir nada, abrió la puerta y salió de prisa de aquel lugar.

Mientras secaba sus lágrimas, recordaba viejas cosas; esas mismas en las que tanto malgastó el precioso tiempo que le daba la vida. Entonces se prometió nunca más volver a perderlo.

Anuncios
Publicado en Sorbos & Escritos...

Cosas que han cambiado…

                                                                                                                                                                        imagesCA0JTW6D

Y es que con el paso del tiempo, los cambios no pueden evitarse; pues llegan de un momento a otro y entran sin tocar la puerta.

Se interponen en nuestros caminos, y no preguntan si estamos preparadas.

En la constante búsqueda de esa dichosa felicidad, que no es mas que un disfraz que usa la seguridad que sentimos por alguien o algo; y por el gran temor de perder eso que creemos nuestro. Ambas hemos sido víctimas o privilegiadas, de que la vida nos haga bailar al son que ella ha dispuesto.

Y son estos cambios los que nos han enseñado a no vivir aferradas a cosas ni a las personas, aunque francamente eso no se termina de aprender nunca.

 Asumir el lugar que ahora ocupamos en nuestras propias vidas, no ha sido una tarea fácil… Pues dentro de todo lo que hoy podemos decir que somos, también hay cosas que no están como quisiéramos y otras en cambio simplemente hemos procurado ignorarlas, por nuestra propia salud emocional, mental y hasta física. Y porque sabemos que es sólo una cuestión de seguir luchando.

picture1

Publicado en Realidades

Pequeñas grandes cosas…

Y es que en la búsqueda de los grandes logros, dejamos a un lado el disfrute de las pequeñas cosas que nos van llevando hacia los mismos…

Hay que procurar aspirar en grande, y trabajar para llegar a materializar todos y cada uno de los sueños, anhelos, proyectos y planes que nos hayamos propuestos. Mas no por esta razón, podemos dejar pasar por alto el trayecto que vamos recorriendo hasta llegar hacia esa famosa cima…

Por experiencia siempre he dicho que lo más interesante de un viaje no es el destino, si no, el camino que te conduce hacia este… Menospreciar los diminutos hechos que acontecen a tu alrededor, es en muchos casos, perderte voluntariamente de las cosas verdaderamente importantes de la vida…

Suena el despertador, nos levantamos corriendo y ni siquiera nos tomamos un minuto para agradecer la llegada de un nuevo día y la bendición de haberlo visto… El agua corre por nuestros cuerpos y no disfrutamos el placer que produce la misma al caer sobre nosotros… Nos vestimos con prisa y a esa misma velocidad nos tomamos el café, mientras con un gesto hecho con nuestras manos, decimos adiós a quienes quizás no volvamos a ver mas…

Qué pasa con nosotros? Por qué la prisa?

Es que acaso el deseo de acumular bienes materiales entorpece nuestras mentes y no da lugar a detenernos por unos minutos y respirar, contemplar lo bello de un día recién llegado, un sol que brilla…?

Recordemos que se llega a la cima tras pisar los escalones que conducen a ella… No se trata de sólo llegar, aprendamos a disfrutar el sendero que vamos creando… Sea cual sea la meta.

Miremos el panorama que nos rodea, busquemos la grandeza que poseen las pequeñas cosas que tenemos, y no permitamos que el destello de la ceguera espiritual eclipse la visión de lo que realmente posee un incalculable valor…

Nada como estar vivos y disfrutar, una buena comida, una taza de café en compañía, una caricia, un beso que se espera y que se da de forma limpia, sin porqués… Un abrazo, una sonrisa, un te quiero, una mirada, una mano extendida, una palabra oportuna, una lágrima… Una puesta de Sol, una lluvia que cae, una noche estrellada, una inmensa Luna llena…

Esas pequeñas cosas engrandecen tu corazón, elevan tu espíritu y dan sentido a lo que eres; Cosas así de pequeñas son las que al final te brindan la mejor de las satisfacciones, esas mismas que de forma indeleble se quedan pegada en un rincón de tu alma.