Publicado en Versos en un sorbo

Y si el amor…

Sorbo

Y tan sólo por sospechar que el amor pudiera llegar, a solas ensayo mil formas de besar…

Creo un atardecer en plena madrugada, y conjugo en todos los tiempos el verbo amar…

Y tan sólo si es que llegara el amor… Tomo prestado el sol del campo, para hacer cálido cada abrazo.

Si es que de repente llegara el amor… Le sumo un viernes a cada semana, y tejo caricias entre mis sabanas.

De la pradera absorbo el verdor… Y la más bella estrofa a cada canción de amor.

Pero sólo si llegara el amor… Acumulo amaneceres al filo de la aurora… Y en cada gota de rocio humedezco la intensión de un beso tibio.

Y sólo si el amor llegara…  Abro puertas y ventanas… Le robo un rayito a la luna y dejo encendida la ruta que lleva a mi alma.

Anuncios
Publicado en Versos en un sorbo

Antología…

Antología

Y contemplaba la luna cuando el sol galantemente le cedió el paso a esa noche que apenas comenzaba…  Su resplandor acarició mi rostro y no pude contener el deseo de sentirte aquí…

Recostada en aquel viejo sofá, recordé las tantas madrugadas de aquel abril, cuando los besos aún eran frescos, así como las primeras flores de mayo.

El aroma a café recién tostado que emanaba de tu piel, embriagaba mi ser y hacía rebosar mi locura.

Era deliciosa aquella sensación, cuando tu respiración erizaba cada uno de mis poros, y anulaba mis cinco sentidos.

Entonces el resto no importaba… Todo sobraba, nada faltaba.

Sólo era preciso ser y estar…

El ambiente se creaba cuando tu mirada buscaba mi cara, y nuestros ojos se decían las cosas que nuestros labios callaban.

Abrumada en mis recuerdos, sonreí con la misma intensidad que tenían aquellos momentos, cuando a nuestro alrededor todo parecía desaparecer y sólo quedábamos tú y yo… Entonces el tiempo se detenía, y jugaba a ser cómplice de aquello que sucedía cuando se apagaba la luz y podíamos vernos el alma.

Publicado en Poemas a cuatro manos

Utópica realidad…

imagesCAXYRK4S

Esto ya se está tornando un tanto aditivo, pues con mi acostumbrada taza de café, pasé de visita por algunos blogs que tanto me gustan; Y es cuando me encuentro con mi querida colega en letras Yolejos y uno de sus maravillosos post titulado Utopía, no me contuve a escribir, y aquí les dejo nuestro “Poema a cuatro manos”, resultado de los comentarios de ambas.

Y llegué a sentirte tan real, que al amanecer en mi cuerpo aún estaba tu olor… Y en mi boca saboreaba la dulzura de tus besos… Aquellos mismos besos que dejaste abandonados en mis labios; desde aquel día, cuando decidiste mudarme la alegría.

Y fuiste tan real que aún tiemblo de espasmos alocados. Un reguero de sábanas y almohadas por el suelo delatan tu existencia. Y mi cuerpo transpira y huele a miel, y se eriza mi piel desnuda de ti y de tus besos.

Entonces invoco tu nombre y estallan mis ganas en la oscuridad… Se humedece mi sexto sentido. Te siento, aquí sigues estando… Entre el deseo y la nostalgia, que me embarga cada vez que despierto y no te encuentro.

Y tengo sed y hambre de tus besos. Y solo sueño con el día en que vengas a poblar mis noches desiertas.

Que llegues y te quedes en cada una de ellas… Y me devuelvas la dicha de ver otro amanecer, enredada entre tus piernas… Sintiéndote tan cerca, que se llegue a confundir el latido de tu corazón con el mío.

Y gritan mis entrañas: vuelve, huracán de pasiones, átame a tu cuerpo, bébeme con ansias, no dejes nada.

Destruye esta ansiedad… Ahoga el dolor de no tenerte… Arranca de raíz toda esta angustia y planta en mi huerto la flor de tu regreso.

Ven, quiero morir de amor entre tus brazos.

Porque mi amor por ti es muy corto, sólo dura una eternidad.

Que quiere decir SIEMPRE, ¿te acuerdas?

Fin.

Publicado en Voz del alma

Hoy medito…

No quisiera que hoy fuese ayer… Pues con todo lo bueno y malo que me ha tocado vivir, no dejo de estar agradecida con Dios todos los días, por las infinidades de cosas que me ha brindado.
He reído, he llorado, he amado, y hasta se podría decir que he odiado, aunque este último sentimiento ha sido efímero en mis adentros, ya que he aprendido conforme el paso del tiempo, que el agua se deja correr, que las cosas se dejan fluir, que el amor no se ruega y que la verdad no se grita, pués al final se deja escuchar en el más sublime de los silencios y como un corcho siempre sale a flote…
Si la felicidad se mide en momentos, puedo decir que he sido feliz, y puedo asegurar que mucho.
La vida, mi vida, me ha concedido la dicha mas grande que pueda tener cualquier mujer, ser madre… Dándome así el privilegio de escuchar el “Te Amo” más sincero, puro y cálido que exista, de los labios infantiles de mi hija.

Yo, como hija soy la más afortunada, porque tengo un padre y una madre que con toda dedicación, amor y tolerancia, han hecho de mi la mujer que soy en el día de hoy. Como amiga me he entregado por completo, siendo en cada momento aquella que dice presente, que aconseja, o que simplemente calla, para escuchar.
Ser mujer, me ha llevado a experimentar la oportunidad de conocer el amor, ese que se da entre dos seres que se encuentran en la vida y anidan sus almas, para crear de dos, una sola. Ese amor que sólo se siente una vez, el que se torna fuerte como roca, con la fragilidad de una flor… Ese que se va más allá del contacto de dos cuerpos que entre besos y caricias se funden hasta el punto de tocarse más alla del alma. Pero debo confesar que ha sido ese mismo amor, el que ha provocado en mí las lágrimas más hondas, la angustia más terrible, y que aún estando de mi presencia, me ha dejado sola…

He dado mucho, probablemente más de lo que he recibido, mas no me quejo, pués aquellos seres que estamos acostumbrados a dar, damos porque siempre tenemos algo para ofrecer; Contrario de aquellos que sólo se conforman con recibir, y que se encuentran tan vacíos, que nada tienen para dar, porque ni para sí mismos poseen…

A pesar de todo aún sonrío, y no hay día que no dé gracias a Dios, hasta por las cosas que no alcanzo a comprender. A pesar de las traiciones, sufrimientos y decepciones, creo en la vida, creo en mi, y estoy confiada en que detrás de cada tormenta, hay una calma que espera…