Retorno colateral…

cafe 40

Un día se marchó…

Se fue sin equipaje y se dejó arrastrar por el tiempo, así como hoja de otoño que lleva el viento.

Sabía que no había razones para quedarse, mucho menos para detenerse  en el camino…

Entonces la que dejó en su lugar, le reclamaba a lo lejos su inconcebible actitud… No podía asimilar lo que había encontrado, y entre los escombros trataba de reconstruir lo poco que había quedado.

Y fue entonces cuando al final de esa dura jornada, pudo continuar en paz; ya no había resentimientos… La había comprendido.

Le perdonó los años en los que la mantuvo cautiva cuando quería aire fresco, las tantas lágrimas cuando debió sonreír, callarse cuando necesitó hablar, el no cerrar puertas que no la llevaban a ninguna parte, dejarse en un último plano cuando merecía el primer lugar… Y amarse a sí misma, cuando todos fingían hacerlo.

La otra por su parte se fue tan lejos, que un día quiso regresar a enfrentar lo que había abandonado, y no supo cómo hacerlo porque el tiempo había borrado sus huellas.

A distancia y en silencio se contempla… Se mira al espejo buscando un rasgo de familiaridad y sólo ve sombras de aquella que fue.

Anuncios
Publicado en Voz del alma

Hoy medito…

No quisiera que hoy fuese ayer… Pues con todo lo bueno y malo que me ha tocado vivir, no dejo de estar agradecida con Dios todos los días, por las infinidades de cosas que me ha brindado.
He reído, he llorado, he amado, y hasta se podría decir que he odiado, aunque este último sentimiento ha sido efímero en mis adentros, ya que he aprendido conforme el paso del tiempo, que el agua se deja correr, que las cosas se dejan fluir, que el amor no se ruega y que la verdad no se grita, pués al final se deja escuchar en el más sublime de los silencios y como un corcho siempre sale a flote…
Si la felicidad se mide en momentos, puedo decir que he sido feliz, y puedo asegurar que mucho.
La vida, mi vida, me ha concedido la dicha mas grande que pueda tener cualquier mujer, ser madre… Dándome así el privilegio de escuchar el “Te Amo” más sincero, puro y cálido que exista, de los labios infantiles de mi hija.

Yo, como hija soy la más afortunada, porque tengo un padre y una madre que con toda dedicación, amor y tolerancia, han hecho de mi la mujer que soy en el día de hoy. Como amiga me he entregado por completo, siendo en cada momento aquella que dice presente, que aconseja, o que simplemente calla, para escuchar.
Ser mujer, me ha llevado a experimentar la oportunidad de conocer el amor, ese que se da entre dos seres que se encuentran en la vida y anidan sus almas, para crear de dos, una sola. Ese amor que sólo se siente una vez, el que se torna fuerte como roca, con la fragilidad de una flor… Ese que se va más allá del contacto de dos cuerpos que entre besos y caricias se funden hasta el punto de tocarse más alla del alma. Pero debo confesar que ha sido ese mismo amor, el que ha provocado en mí las lágrimas más hondas, la angustia más terrible, y que aún estando de mi presencia, me ha dejado sola…

He dado mucho, probablemente más de lo que he recibido, mas no me quejo, pués aquellos seres que estamos acostumbrados a dar, damos porque siempre tenemos algo para ofrecer; Contrario de aquellos que sólo se conforman con recibir, y que se encuentran tan vacíos, que nada tienen para dar, porque ni para sí mismos poseen…

A pesar de todo aún sonrío, y no hay día que no dé gracias a Dios, hasta por las cosas que no alcanzo a comprender. A pesar de las traiciones, sufrimientos y decepciones, creo en la vida, creo en mi, y estoy confiada en que detrás de cada tormenta, hay una calma que espera…