Utópica realidad…

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Esto ya se está tornando un tanto aditivo, pues con mi acostumbrada taza de café, pasé de visita por algunos blogs que tanto me gustan; Y es cuando me encuentro con mi querida colega en letras Yolejos y uno de sus maravillosos post titulado Utopía, no me contuve a escribir, y aquí les dejo nuestro “Poema a cuatro manos”, resultado de los comentarios de ambas.

Y llegué a sentirte tan real, que al amanecer en mi cuerpo aún estaba tu olor… Y en mi boca saboreaba la dulzura de tus besos… Aquellos mismos besos que dejaste abandonados en mis labios; desde aquel día, cuando decidiste mudarme la alegría.

Y fuiste tan real que aún tiemblo de espasmos alocados. Un reguero de sábanas y almohadas por el suelo delatan tu existencia. Y mi cuerpo transpira y huele a miel, y se eriza mi piel desnuda de ti y de tus besos.

Entonces invoco tu nombre y estallan mis ganas en la oscuridad… Se humedece mi sexto sentido. Te siento, aquí sigues estando… Entre el deseo y la nostalgia, que me embarga cada vez que despierto y no te encuentro.

Y tengo sed y hambre de tus besos. Y solo sueño con el día en que vengas a poblar mis noches desiertas.

Que llegues y te quedes en cada una de ellas… Y me devuelvas la dicha de ver otro amanecer, enredada entre tus piernas… Sintiéndote tan cerca, que se llegue a confundir el latido de tu corazón con el mío.

Y gritan mis entrañas: vuelve, huracán de pasiones, átame a tu cuerpo, bébeme con ansias, no dejes nada.

Destruye esta ansiedad… Ahoga el dolor de no tenerte… Arranca de raíz toda esta angustia y planta en mi huerto la flor de tu regreso.

Ven, quiero morir de amor entre tus brazos.

Porque mi amor por ti es muy corto, sólo dura una eternidad.

Que quiere decir SIEMPRE, ¿te acuerdas?

Fin.

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Madrugada y un contrato…

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Rumbo a las tres de la mañana, sigo escribiendo los versos que nunca publicaré…

Miro como la noche se hace larga, y en el umbral de esta madrugada fría, recuerdo lo que ya no es, el resto de aquello que siempre ha sido.

Bolígrafo, hoja y vino, me acompañan esta vez… Un par de versos mal rimados, frases tachadas, un nuevo papel…

En la quieta víspera de este amanecer, a mi salud vuelvo a brindar, porque nada me turba, porque nada me espanta; porque quien está lleno de todo, no tiene nada que esperar…

Las manecillas del reloj anuncian que ya son las cuatro… Y en cada minuto, en mi silencio, dedico otro adiós.

Un trago mas a mi salud, sin que brindar a solas parezca una locura… No caben juicios razonables en las cuatro paredes de mi habitación… A media luz se acortan las líneas, a media luz y sobras tú…

Camino a las cinco, y por mutuo acuerdo, la madrugada y yo firmamos un contrato… Yo no le hablo mas de tu ausencia, y ella jamás me recuerda a ti…

Nunca llegamos…

Pasó el tiempo y fuimos como dos deconocidos que se van dejando atrás… Muchas palabras, muchas promesas; Ilusiones que flotaban y caricias que morían como noche en víspera de amanecer…

Muchas ideas, muchos planes, una cita fallida en un presente que estalló… Y así pasó que entonces te fuí pidiendo… Tú fuiste callando… Seguías exigiendo, mientras yo seguía aceptando. Modificamos tanto al amor, que un día lo llegamos a asfixiar, le cortamos las alas, mientras le pedíamos volar… Así de sencillo como quien construye una casa, y fábrica un espacio; Fuimos quitando las piezas que formaban la base… Quedó todo tan al aire, que al momento de caer, nada pudimos hacer… Sólo resignarnos a ver.

Esperando que aparecieras no me presenté… Mientras tú por otro lado, anhelando que me presentara, jamás llegaste…

Nos dejamos esperando, nos ausentamos esta vez… Por miedo al otro, por no sufrir, por temor al futuro, por cobardía a vivir, por ignorar el después, por callarnos esta vez, por el orgullo que nos arropa, por negarnos ver el amanecer, que llega siempre detrás de una larga noche rota…