Y si el amor…

Sorbo

Y tan sólo por sospechar que el amor pudiera llegar, a solas ensayo mil formas de besar…

Creo un atardecer en plena madrugada, y conjugo en todos los tiempos el verbo amar…

Y tan sólo si es que llegara el amor… Tomo prestado el sol del campo, para hacer cálido cada abrazo.

Si es que de repente llegara el amor… Le sumo un viernes a cada semana, y tejo caricias entre mis sabanas.

De la pradera absorbo el verdor… Y la más bella estrofa a cada canción de amor.

Pero sólo si llegara el amor… Acumulo amaneceres al filo de la aurora… Y en cada gota de rocio humedezco la intensión de un beso tibio.

Y sólo si el amor llegara…  Abro puertas y ventanas… Le robo un rayito a la luna y dejo encendida la ruta que lleva a mi alma.

Antología…

Antología

Y contemplaba la luna cuando el sol galantemente le cedió el paso a esa noche que apenas comenzaba…  Su resplandor acarició mi rostro y no pude contener el deseo de sentirte aquí…

Recostada en aquel viejo sofá, recordé las tantas madrugadas de aquel abril, cuando los besos aún eran frescos, así como las primeras flores de mayo.

El aroma a café recién tostado que emanaba de tu piel, embriagaba mi ser y hacía rebosar mi locura.

Era deliciosa aquella sensación, cuando tu respiración erizaba cada uno de mis poros, y anulaba mis cinco sentidos.

Entonces el resto no importaba… Todo sobraba, nada faltaba.

Sólo era preciso ser y estar…

El ambiente se creaba cuando tu mirada buscaba mi cara, y nuestros ojos se decían las cosas que nuestros labios callaban.

Abrumada en mis recuerdos, sonreí con la misma intensidad que tenían aquellos momentos, cuando a nuestro alrededor todo parecía desaparecer y sólo quedábamos tú y yo… Entonces el tiempo se detenía, y jugaba a ser cómplice de aquello que sucedía cuando se apagaba la luz y podíamos vernos el alma.

Pequeñas cosas…

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Gastamos los días en la espera de realizar algo grandioso, y mientras pasa el tiempo, vamos pasando por alto las pequeñas cosas que van marcando nuestro destino; ya sea con acontecimientos hermosos, que llenan de luz el alma, así como aquellas que sólo ocurren para que acumulemos un determinado aprendizaje, en nuestro andar.

Enumerar esas pequeñas cosas que te agrandan la vida, sería algo interminable… Ya que un sin fin de pequeñeces, logran magnificar de forma casi permanente el sentir de alguien.

Un pequeño esfuerzo continuo en la búsqueda de la realización de algún proyecto, te puede llevar al éxito… Un pequeño gesto, puede alentar a alguien, elevar su animo y mejorar el ambiente… Un pequeño abrazo en el momento oportuno, le puede llegar a salvar la vida a una persona… De igual forma una pequeña palabra, puede devolverle la esperanza.

Entonces recordemos que el vehículo que nos conduce a la grandeza del espíritu, son las pequeñas cosas que van pasando en nuestras vidas, esperando a que algo grande suceda, mientras el tiempo pasa.

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Oportunamente ahora…

Oportunamente ahora.

Ahora que por fin reconcilio a mi mente con mi alma, miro a través del retrovisor y ya no diviso esa enorme interrogante, que parecía no desaparecer del camino que iba recorriendo, mientras la vida pasaba.

Ahora tengo el valor de enfrentarme con mis dudas, y aquellas cosas que jamás alcanzaré a comprender… Ahora puedo, ahora lo haré.

Y justo ahora es cuando finalmente puedo mirar tras las cortinas del rencor, he hecho las paces con el recuerdo… Y dejé de retener al adiós … Ahora que todo acabó.

Ahora puedo sentarme en el diván del pasado y disfrutar de aquello que fue… Lo que jamás será; Ahora ya no es tan oscuro, ahora encendí la luz.

Ahora te pienso, ahora sonrío; Ahora me encuentro viendo como te repites en ti mismo, así como cada noche después de morir el día.

Ahora observando como te esmeras en hacer que te odie… Me vuelco en las memorias del ayer y me las cobro comprendiéndote.

Y ya no maldigo tu bienestar… Ahora me quedo sentada en la orilla contemplado la forma en que te alejas, así como una gaviota en el mar… Mientras deseo lo mejor.

Imposible confusión…

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Y si el tiempo se adelantara, y nos remontamos a diez años después… Y Si en algún lugar nos encontráramos, olvidándonos de lo que fue… Y saber que ya no soy, la de hace tiempo y que cambié… Que de la que era ni cenizas quedan, o soy tan igual como lo fui ayer…

Entonces tanta espera no valdría la pena, y el desvelo de aquellas noches no tendría algún valor… Entonces el alma que por mucho tiempo en angustia vivió… Estaría nuevamente expuesta… No aprendería nunca la lección…

Volviendo todo hacia atrás, como que nada pasó… Y adentrarse en los escombros, del sentimiento que murió… Es levantar altos muros en bases de ruinas… Es plantar una semilla, en donde un árbol se secó…

Entonces es preciso saber, que de un antes no hay después… Que de ahora a mucho tiempo, no es posible ni un tal vez… Y decir que si sin decir que no… Y que sea un no la verdad del si… Entonces no habría espacio para excusas, quizás sería todo como antes fue… Quizás mejor, peor, no se.

Olvidando lo que somos…

Somos más de lo que somos, lo que pasa es que estamos entretenidos en este mundo de metal, tratando de encontrar un alma dentro de los transeúntes que diariamente deambulan sin vida por las calles…

Hoy todo se trata de las cosas que visiblemente posees… Ya nadie se detiene a buscar el trasfondo de algo, eso es perder el tiempo, caminamos a paso doble… Llevamos mucha prisa.

Apenas abrimos los ojos y ya queremos que el día se acabe para cerrarlos otra vez… Como si de forma inconsciente odiáramos estar vivos… Y sólo quisiéramos dejar el tiempo pasar…

Nadie está conforme. Se tiene algo, pero no basta; hay que buscar más, simplemente porque vivimos en una sociedad en donde todo es comparativo…

Mientras más riquezas materiales tenga el mundo, más pobre espiritualmente será…

Asquea mirar alrededor y notar lo vacío que se va quedando el ser humano, cada vez que su principal tarea es el cúmulo de cosas vanas, para presumir ante los demás … Seguimos con este estilo y vamos dejando los trozos de nuestra  esencia, detrás de una cortina superficial de aquello que pretendemos ser… Abandonándonos  al ritmo despiadado del son que conduce al abismo, en donde caemos cuando ya es muy tarde para regresar, porque no somos ni la sombra de lo que fuimos alguna vez.

Tus ojos…

Miro a tus ojos en busca de las respuestas con las que insiste mi alma…

En esos dos grandes abismos café, intento perderme para encontrar esa parte de mi que aún no conozco…

Te miro tratando de escuchar en la elocuencia del rotundo silencio, aquellas cosas que guarda celosamente el corazón…

Y es que sólo tus ojos saben decirme todo, y dejan expuestos sin que lo notes, aquellos sentimientos que a voluntad propia no se permiten salir…

Callas, y son tus ojos los que hablan… En ellos encuentro todo lo que busco, y sacio la sed de inquietudes que invaden mi mente…

Tus ojos, el lagar en donde me hundo… Fuente infinita de luz… Espacio profundo en donde vive mi mirar, cual presa voluntaria que no abandona el cautiverio…