L… De Luna.


Me gusta contemplar la luna… Recuerdo cuando era niña me inquietaba el hecho de sentirme perseguida por ella.

Jugaba a esconderme… Correr muy rápido, detenerme de repente y descubrir que ahí estaba. Sonreía.

Desde entonces la hice mi amiga… Compañera y cómplice de esos momentos en los que sólo prefería estar a solas con ella.

Sabe estar en silencio, escucha lo que no consigo expresar con palabras y sin importar en donde me encuentre, basta asomarme para comprobar que está ahí.

Hoy… Después de algunos años, soy consciente de que la luna no puede moverse, sino que el mundo gira…

Continuo fantaseando con que a donde quiera que voy, sigue detrás de mi y se queda conmigo. Me une en su magia con quien se encuentra en la distancia. Y me da la ilusión de sentirme cerca, de quien en noches como esta me toca extrañar.

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Ese…


A ese hombre le hice un hogar en mi pecho y el amor sin tocarlo… Sin darme cuenta le fui dando mi vida.

Lo enredaba en mis brazos y me quedaba quieta a su lado, sólo para sentir sus latidos… Resultaba sencillo dormir así.

Calmé su frío y ardió en la hoguera que hacía dentro de mi cuando hurgaba en mis entrañas… Se fundía en mi interior.

Ese hombre me hablaba de sueños, de la "libertad"… Y él no era más que una presa de sus propios temores… Con el tiempo se volvió miedo.

Viajé en sus brazos a lugares que no conocía, me hizo suya de principio a fin…

Me besaba como cuando tenía veinte años… Y envuelta en su aliento conquistaba nuestro universo. Éramos uno en dos.

Me anduvo de norte a sur… Marcó cada línea de mi cuerpo, y dejó su nombre en cada vena del corazón.

Ese hombre hoy no está. Ya no sé si alguna vez estuvo. Y yo aquí… Perdida.
Luchando contra su recuerdo, mientras intento arrancarme sus huellas del alma y la piel.

Dicen…

Dicen por ahí que es mucho lo que se pierde por miedo a perder… Y no se equivocan.

Vivimos llenos de temor para atrevernos a hacer lo que realmente queremos, para acercarnos a otras personas, para ser quienes somos de verdad sin la amenaza del qué dirán y muchas veces hasta para tolerar quedarnos a solas con nosotros mismos.

El miedo no es opción… Siempre elige vivir!

Ponte al borde del riesgo, a la orilla del fuego… Saborea lo desconocido y descubre lo que hay detrás de ese horizonte que todo el mundo se conforma con tan sólo contemplar. 

De eso se trata todo esto… Comer lo que se nos antoje, ir a donde sea, regresar, bailar, reír, llorar, perdonar, amar… Si, amar una y otra vez, con un corazón entero, o con los mil pedazos que queden de él. Romperse el alma y volver a amar.

Porque para eso se tiene la vida… Para subir, bajar, tener éxito y fracasar… levantarse, sucudirse y seguir, siempre seguir… Porque la vida no se nos concede para regresarla intacta, sino vivida.