De esos días…

Suena trillado decir que la vida es bella; sobre todo cuando todos sabemos que no siempre lo es. Que existen días en los que no sabes la razón exactamente por la que te vas a levantar… Que resulta mas molesto de lo habitual el sonido de la alarma, y que definitivamente no quieres aceptar que amaneció.

Porque ya ha pasado el tiempo, y has visto que no todo es como una vez lo imaginaste.

Que probablemente te han llegado a herir aquellas personas a las que les diste lo mejor de ti; que fracasaste en otro intento por alcanzar algún objetivo, y que sin darte cuenta, descubres que el sabor de otra decepción siempre suele ser más amargo que la anterior.

Y existirán de esos días cuando después de haber volado por todo lo alto, caes de repente más abajo del asfalto. Pero también durante ese mismo día sabrás que está en tus manos decidir lo que harás con ese nuevo amanecer, y que valdrá la pena sonreír por simplemente estar vivo… Recuperar la fe, la confianza en ti mismo y volver a comenzar, convirtiendo un día de porquería en otra oportunidad.

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Algo prestado…

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o convives para siempre, puede incluso llegar a ser el padre o la madre de tus hijos, convirtiéndose en ese alguien con quien materializarás todos tus proyectos y ambiciones. Esa persona con la que consigues la compenetración para pasar el resto de tus días junto a ella…

Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que sacudirá tu mundo, quebrará tu paz, llegará, se irá y la perderás siempre. Alguien con quien naciste tan conectado, que las fuerzas de la química si impondrán sobre la razón y les impedirán siempre alcanzar un final feliz.

Los días transcurrirán, hasta que en cierto momento dejarán de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando. Pero no pasarán una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…

Con el pasar del tiempo se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, hallarán nuevamente paz (les sustituirán por calma), pero es seguro que no pasará un día en que deseen que estuviera ahí para perturbarlos otra vez.

“Porque es por esa persona que descubrirás que a veces se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas; que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”. Será tarde como siempre y no estarás muy seguro de haber vivido.

Confabulaciones…

El primer paso para llegar a donde queremos, es decidir que ya no nos queremos quedar en donde estamos…

Nadie tiene la certeza de lo que le espera más adelante… Sin importar la exactitud de nuestros planes y todo lo que proyectemos, diariamente detrás de cada decisión hay una apuesta que se abre y comienza la partida, jugando a la suerte hasta la propia vida.

Y es que vivir es un constante azar; se gana en ocasiones, en otras tantas se pierde;  y quedamos absortos por las conspiraciones absurdas del universo, tras darnos cuenta de que muchas veces encontramos nuestro destino en el mismo sendero que habíamos tomado para evitarlo.

Aprendizaje…

Una de las cosas mas importantes que se aprende con el tiempo es a dar gracias…

Y no sólo agradecer por aquello que ansiábamos y conseguimos; esto se trata de aceptar los cambios, sobre todo cuando los mismos no han sido nada parecido a lo que habíamos idealizado.

Situaciones, personas y hasta un momento reflexivo, nos ayuda a entender el proceso de metamorfosis en donde nos creemos fracasados y nos reinventamos como esa oruga que alguna vez llegó a pensar que era el fin, en plena vísperas de experimentar un nuevo comienzo.

Y como no, también las decisiones; Uff cuánto cuestan a veces tomarlas, cómo llegan a perturbarnos, pero sobre todo, cómo suelen ser la calma en las tempestades más violentas.

Dar gracias incluso por la soledad, esa a la que tanto tememos y que consigue convertirse en nuestra más sincera aliada… Enseñándonos que nuestra vida no es sinónimo de ninguna otra persona; que basta con tenernos a nosotros mismos y nunca dejar de reconocernos por dentro.

Segunda primera vez…

Y aquí estás nuevamente, rozando la orilla del precipicio que se abre cuando la incertidumbre te empuja hacia él.
En qué piensas, darle la espalda y echar para atrás…?
No te resista. Deja que el miedo te abrace si quiere…
Que te tome de la mano y te susurre eso que te horroriza escuchar. No le hagas caso.
Sigue… Atrévete a dar ese salto; cierra los ojos y abre la fe.
Avanza… No olvides que todo tiene una primera vez. Camina, ten algunas pausas, pero nunca te detengas.
Ve con todo, no guardes nada, sé de esos pocos que arrasan a la razón cuando el corazón también compite.
Corre riesgos y percibe la emoción de sentir que se acelera el pulso, como prueba infalible de que sigues vivo.
Comprende finalmente el significado de ahora o nunca.