Coloreando…

Ven conmigo, tomemosno de las manos y hagamos de cada día un lienzo nuevo…

Llenemos de colores cada instante; saliéndonos de las rayas, sin líneas a seguir, sin la distracción de saber sin combinamos o no.

Cambiemos el matiz gris que traen las dudas y pintemos una sonrisa anaranjada sobre las cosas que aún no entendamos…

Rebosemos de blanco la oscuridad y tiñamos la fe color verde esperanza.

Sedúceme con el rojo de tu pasión y deja que en un segundo me absorba tu ser… Bebamonos en un beso azul profundo, gota a gota hasta calmar esta sed.

Y dueles…

Es difícil responder al presente, mirarlo directo a los ojos y decirle abiertamente que todo pasó…

Cuesta mucho quitarse algunos recuerdos de la memoria, cuando ya han hecho un hogar en tu mente…

Resulta complicado estar consciente de lo que nos ocurre y continuar planendolo que haremos mañana; sin saber quizás si tengamos ganas.
Hay que estar hecho de alguna otra materia que no tenga alma ni piel para aceptar qué tal vez tu ausencia no sea de esas que duren toda la vida; pero si de esas que eternamente dolerá al recordarla.

A tiempo…

A solas… 

Acompañado…

En cualquier lugar…

Para meditar…

Digerir…

Tibio…. Nunca frío.

Siempre es oportuna la ocasión para un sorbo de café…

Perdernos en su aroma, dejándonos llevar. Sin prisa y disfrutando la pausa entre un trago y otro. Llegando al extasis de ese final que se queda impregnado en nuestra boca.

Así como sabe el amor.

Indigestión… 

Esto puede ser rechazado por algunos de los que quizás se encuentre leyendo esto en algún momento. Pero sin importar el tamaño de la meta, fantasía o sueño que tengamos, casi siempre podemos garantizar que hayaremos el respaldo en aquellos que apenas saben quiénes somos.

Es lamentable que en ocasiones renunciamos a lo que realmente queremos porque no conseguimos la aprobación o el apoyo de esa gente que dice querer lo mejor para nosotros… Esos que supuestamente se alegran de nuestros éxitos.

Pero qué tan cierto puede llegar a ser eso? Si cada día lo vemos en otros y en nosotros mismos. Somos testigos o portadores de envidia y egoísmo. 

Normalmente la gente que lleva mucho tiempo en tu vida, no necesariamente será la que te aliente a un cambio, y te anime a seguir… Generalmente a esa gente le molesta cuando has materializado alguna idea que parecía tonta; porque para ese tipo de gente es indigerible vernos convertidos en el resultado de nuestro crecimiento, cuando ellos continúan igual.